Esta crepería no la conocía hasta que me la enseño “mi niña”.
Abre a las 7 de la tarde, así que olvidaros de comer a mediodía…
Como indica el nombre, su especialidad son los crepes, tanto dulces como salados.
Has de pedir minimo 2 o 3 para tener un sensación de haber matado el hambre, pero como hay gran variedad eso no sera un problema.

Esta situada en la calle Casillas del Prats, y lo más problematico es encontrar mesa, pues si llegas tarde eso será practicamente tarea imposible.
El servicio es bastante rapido y el lugar muy limpio y curioso.
Lo unico malo, por poner algo la musica que ponen de fondo jajaja, pero bueno, eso como todo es una opinión personal.

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