Sabado mediodía, y aunque la ciudad poco a poco retoma su ritmo y su cotidianeidad, los fines de semana aun se nota que son del verano…
Nosotros buscando donde comer, decidimos probar en el Salinas Plaza, donde habíamos estado en su inauguración, y en el cual decidimos repetir.

Hay varios Salinas (Gastrobar Salinas, Salinas Elvira, Bar Enostrum, Restaurante Salinas…) y este en concreto podemos encontrarlo en la Plaza de Mariana Pineda (en la Mariana como se le conoce popularmente en Granada), haciendo esquina con la calle Enriqueta Lozano, o sea que más centrico imposible.

http://maps.google.es/maps?q=37.172201,-3.596751&num=1&t=h&vpsrc=0&sll=37.172034,-3.597144&sspn=0.006295,0.006295&ie=UTF8&z=14&ll=37.172154,-3.596773&output=embed
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El local antes estaba ocupado por otro bar, El Ajolí, y desde el mes de abril mas o menos cambio de estilo, no se si de dueños y paso a ser Salinas Plaza.
Con decoración cuidada denota limpieza; dentro se puede tapear tanto en la barra como en mesas altas.
En la plaza hay una terraza en la que se puede tapear y comer…

El camarero que nos atendió lo hizo de manera muy agradable y enseguida… sin esperas.
Estaba casí a la mitad de mesas ocupadas, y había actividad en los camareros.
Nosotros nos pedimos de entrada un zumo de tomate (to Sil) y una caña.
Al servirnos el camarero nos comento las tapas que tenian ese día… y de entre las que nos comentó nos decantamos por risotto con champiñones.
Es la foto que veis aquí abajo.

Al ver el plato (para dos) mas que una tapa parecía una ración… y al probarlo comentar que estaba francamente bueno, tanto es así que hablando con el cocinero luego nos comento que la base era salsa española.

Viendo como había sido esta tapa, decidimos probar otra… y en esta ocasión, junto al manido zumo, pedimos un tinto de verano.
Comentar que tanto la caña como el zumo eran servidos en vasos grandes, lo que en parte mitigaba los cubitos del último.

La tapa que elegimos en esta ocasión fueron patatas con huevos rotos y chorizo… y como no el plato también fue bastante generoso…
Tanto que nos hizo desistir de la intención de pedir algo para comer, y es que con esas dos tapas salimos casi almorzados…
Muy buenas ambas, y muy atento el camarero al preguntarnos en ambas que nos habían parecido y si era todo de nuestro agrado.

Así llegó la hora de pagar y nos sorprendio agradablemente; el precio de cada consumición variaba entre 1,70€ de la caña, y los dos euros del tinto de verano… en total 7,30€.
Y todo en un ambiente agradable y con buenas tapas.
Seguro que repetimos.

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