¿Que se siente al tomarse una tapa acompañando una cerveza en un local con dos estrellas Michelín?
Eso mismo nos preguntábamos nosotros… y que más fácil que comprobarlo?
Así que fuimos a La Moraga, que con apenas dos semanas funcionando, ya es uno de los sitios mas llamativos de la ciudad…
Nos acompañáis?

A espaldas de la calle Angel Ganivet, exactamente en la calle Rector Morata haciendo esquina con la calle Escudo del Carmen, en el centro de la ciudad, junto a la Plaza del Carmen, encontramos este local, especializado en alta cocina.

http://maps.google.es/maps?q=37.17359,-3.599039&num=1&t=h&vpsrc=0&ie=UTF8&z=14&ll=37.173799,-3.598258&output=embed
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Nada más entrar nos encontramos ante un amplio local.
Una barra al fondo a nuestra izquierda y unas mesas hacen de entrada… mientras unas escaleras nos llevan a una doble altura, donde encontramos el salón y la cocina (separada del resto por una gran superficie acristalada).

El sitio ya tiene gente… son las 9 de la noche y una suave lluvia cae en la calle.
Nos sentamos en una de las mesas altas que quedan libres… justo a tiempo.
Comienza a entrar más gente, bien para tapear, bien esperando mesa para comer.

El sitio este decorado de forma cuidada, con espacios grandes… profusión de colores claros y maderas.
Las superficies acristaladas abundan, ya sea en la cocina como dije antes o bien el la separación con la calle.

El camarero viene enseguida… y nos pregunta que tomaremos; estamos en unos cómodos taburetes… y pedimos dos cañas que anota en un iTouch…

No tardan en servirnos… cañas de tamaño generoso, casi un tubo.
Mientras echamos un ojeado a la carta… platos de nombres sugerentes… y llega la tapa.
Es esta que veis aquí abajo, pero no me preguntéis que es, porque no lo sé… es la verdad, aparte que no la probé… disfrutaron de ella por mí 🙂 .

Entre eso, y que había más sed no tardamos en pedir la segunda; la cantidad de gente que había de pie en busca y captura de mesa ya era grande.

Otras dos cañas pedimos… la misma forma de actuar de antes del camarero.
Pero en esta ocasión, debido al volumen de gente tardaron algo más en servirnos la tapa.

Y en esta ocasión si la probé; se trataba dos trocitos de algo parecido a un rulo de carne mechada, cubiertos con salsa de nueces y cebolla caramelizada seca.
Poco, pero muy bueno, todo sea dicho.

Ya eran las 11 casi, por lo que mientras terminamos de tirar fotos, donde me llamaron la atención las lamparas, las macetas tras la barra y los techos con forma de ondas marinas, pedimos la cuenta.

El total… 8€, una cantidad habitual en gran cantidad de locales últimamente, pero en este caso, pagando acorde al lugar en que estamos.

Una experiencia que nos resultó bastante agradable…

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