Os presentamos uno de los sitios de reciente apertura en el centro de la ciudad.
Más exactamente en el barrio del Realejo. Para todos aquellos que leéis el blog de manera habitual, supongo que sobra deciros que es una de mis zonas favoritas, por no decir “mi favorita”.

Se trata de La Borraja, un gastrobar que ahora están tan de moda. Lleva apenas unos meses abiertos y hemos decidido probar a ver que tal esta. ¿Nos acompañais?

En primer lugar vamos a ubicarlo. En la Plaza Fortuny, justo encima de la Plaza de Santo Domingo podemos encontrarlo y la verdad que no tiene perdida, porque además esta cerca de otros sitios muy buenos como el Jaraiz, Los Altramuces, Rossini, La Ninfa… y es que está además a un tiro de piedra del Campo del Principe.

http://maps.google.es/maps?q=37.173793,-3.594455&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.173934,-3.594117&output=embed
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Ya cuando nos acercamos vemos como se trata de un local de ambiente cuidado, con una decoración mínima pero cuidada, con el cuidado en los detalles.
Describir el interior es más complicado; una barra no muy amplia y otra barra corrida alrededor nos permiten tomar algo. Incluso en las columnas hay habilitadas una especie de pequeñas barras para poder tapear.

Nos llamó la atención la cocina que con un cristal a modo de pecera y situada delante de la barra lateral, nos daba una perspectiva curiosa.
No hay fotos pues la cantidad de gente dificultaba sobremanera el hacerlas.

Pese a que el sitio estaba casi al completo, encontramos un hueco en uno de los laterales, con asientos y todo.
Y enseguida nos atendieron muy amablemente.

Como buen “geek” me llamó la atención el iPod Touch que he observado ya en bastantes sitios como forma de tomar nota.
Al pillarnos algo de improviso pedimos lo primero que se nos vino a la mente… dos cervezas.

Las tapas no eran a elegir, si bien hay una carta con platos y raciones para tapear.
En nuestro caso para acompañar a las dos cañas nos pusieron una pizarra con dos medallas de couscous con carne y cebolla caramelizada.

Pese a que no era muy grande, la mezcla de sabores estaba muy lograda.
Sobra decir que no duró mucho… por lo que no tardamos en pedir otra.

Esta vez pedimos una carta de vinos; de entre los que nos llamaron la atención para copear no había, así que al final pedimos un Finca Resalso de Emilio Moro.

Este sirvió para acompañar la tapa que veis; no sabría deciros que es. Pollo con unas tiras de crujiente de jamón y un toque picante… delicioso pero al que no le sé poner nombre :-).

La presentación de las tapas, la originalidad, limpieza y trato es algo que me agradó bastante.

Y sin más dilación vamos con el precio.
Las cañas tenían un precio de 1,80€ cada una y el vino en este caso era de 2,90€.

Un precio no excesivo para una agradable velada.

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