Otro fin de semana más. El tiempo pasa volando y ya se acerca la semana santa.
Con el objetivo de tener sitios donde poder tapear antes que suban los impuestos del alcohol y pasemos a estar más tiempo en casa 🙂 , seguimos aportando lugares nuevos.
En este caso se trata de un local que hacía un par de semanas que visitamos pero que aún guardábamos en el archivo.
Es La Taberna del Carmen.

Para encontrarlo debemos acudir a la Plaza de Menorca, muy cerca de La Casa de la Cerveza, Omkaslum, Pöe y de la Plaza de Gracia es de fácil acceso.

http://maps.google.es/maps?q=37.173934,-3.606254&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.173761,-3.606474&output=embed
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Con un nombre tan granadino como Carmen, no es sin embargo un sitio tradicional.
Es un local pequeño, con decoración moderna donde predominan los tonos grises, colores oscuros y el metal.
Una barra en forma de “L” (parece que las barras suelen ser así) queda a nuestra derecha mientras que un grupo de 4 o 5 mesas están disponibles para tapear o pedir algo de comer en el lado contrario.

En nuestro caso lo visitamos un sábado de aquellos de bajas temperaturas y aunque al entrar estaba casi sin gente, al salir había gente esperando en la puerta.

Nos sentamos en la barra, de metal y cristal, lo que le daba junto con lo colores y el frontal de botellas un toque algo frío.
Pese a ello nos atrevimos a pedir dos cañas. Las tapas no eran a elegir, cosa que a veces puede ser un handicap importante…

En nuestro caso y para acompañar estas dos cañas nos sirvieron dos rebanadas de pan crujiente con jamón asado, acompañado todo por unas patatas chips y unas olivas 🙂 (dedicado a Sil).

Pese a que no era de un tamaño excesivo vino bien para abrir boca.
Olvidé comentar el trato, rapido y eficiente, si bien no me gusta (personalmente) que me pregunten que deseo cuando he terminado la consumición.

El sitio se iba llenando y en la barra ya estábamos más apretados.
No obstante, como es costumbre pedimos otra más.
Como he comentado antes, el frontal estaba configurado por un mueble frío lleno de botellas de vino.
En todas marcaba los precios, tanto por botella como para copear, con unos precios que arrancaban desde entorno a los 3€ (la copa).

En nuestro caso repetimos dos cervezas, que además eran de un tamaño generoso.
Y bueno, la tapa ne este caso puede que no le guste a algunos, como es el caso de mi acompañante.
Nos sirvieron dos cuencos con morcilla cocida y una rebanada de pan crujiente.

El tamaño lo vi bastante adecuado, si bien al dar cuenta de las dos tapas puede que eso influyese para dar esa opinión.
A la hora de pagar el precio habitual en muchos sitios que no es otro que 2€ por cada consumición.

Aunque no viene a cuento, en algunos lugares ya he visto los precios de una caña a 2,10 y 2,20, sin que destaquen por nada en especial, lo que me parece una pasada.

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