Ha sido un fin de semana de buen tiempo el que tuvimos y que aprovechamos para salir.

Aparte de visitar a los amigos de La Qarmita, estuvimos de cañas en Sabores del Sur.

Y es que era sabado a mediodía y no se porqué pero no había manera de encontrar un sitio donde tomar algo en la ciudad y que tuviese algún hueco libre. Además, eso mismo nos ocurrió a la noche. En este caso estábamos en la zona de Plaza Nueva, que habíamos ido a La Buena Vida pero aún no habían abierto, por lo que guiados por nuestros piés llegamos hasta el lugar del que os hablo.

Se trata de, como decía, Sabores del Sur, ubicado en la calle de La Colcha, una perpendicular a Reyes Católicos en el tramo que discurre más próximo a Plaza Nueva y cerca de otros locales como Los Manueles y  La Trastienda.

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Es un local de apertura reciente regentado por unas chicas y un chico bastante agradables. Una barra en forma de “L” de nuevo nos da la bienvenida.

Hay espacio en la barra por lo que nos quedamos allí; en el exterior algunas mesas altas en las que poder tapear y al fondo del local 4 mesas en las que poder tapear o pedir algunos platos o raciones y una pequeña barra en la pared en la otra parte.

Llama mucho la atención la decoración, con colores fuertes e intensos, algo estridentes y sin demasiados elementos decorativos, destacando sobre todo estos tres cuadros.

Nosotros pedimos en primer lugar dos cervezas. En una copa de generosas dimensiones, mientras dábamos los primeros sorbos, nos disponíamos a esperar las tapas.
En este caso, como en otros lugares, no son a elegir.

Teníamos la cocina enfrente, y además a plena vista, pero aún así no atinamos a ver que nos pondrían.
En el primer caso nos sirvieron dos rebanadas de pan con salmorejo y lomo a la plancha.
Tengo debilidad por ambas cosas así que mi opinión en este caso no puede ser muy imparcial.

La gente había ido entrando y las mesas del exterior ya estaban con clientes. Además viendo la hora y que sería difícil encontrar otro sitio, pensamos en repetir otra ronda allí.

Me llamaron la atención los vinos, de los cuales tenían una carta que no “atiné” a fotografiar por razones ajenas a mi voluntad :-).

Nos pedimos otras dos cañas y mientras como me gustó el cartel situado sobre nuestras cabezas me dispuse a fotograf… digo a grabarlo.

Nos pusieron de tapa ensaladilla de patatas y verduras, porque aunque estaban haciendo paella, aún no habían terminado.

Las fotos borrosas las achaco a una mala postura de la cámara, aunque las malas lenguas dicen que es porque le hice caso a lo que ponía en el cartel.

Así llegó la hora de pagar. Las cuatro cañas hicieron un total de 7,20€ que viendo los precios hoy día considero bastante razonable.

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