La semana pasada con aquello de las fiestas adelantamos la publicación al miercoles y nos agrada que haya sido bien recibida.

Esta vez volvemos a la habitual rutina, donde los viernes son para una gran parte de la población sintoma del fín de la semana laboral y comienzo del descanso.
Y que mejor que tomar unas cañas. En esta ocasión volvemos a nuestro querido Realejo tras nuestras excursiones a otras zonas de la ciudad.

En el lugar que ocupaba el desaparecido Rincón de Peñabón encontramos hoy La Esquinita.
Estas son nuestras experiencias.
Está en pleno corazón de la ciudad, en la calle San Matías, al lado de Coco’s Bar y muy cerca de otros como La Pajuana, Garnatí, Los Diamantes

Nos encontramos ante un local pequeño, con una barra en forma de “L” situada a nuestra derecha al fondo. En la entrada unos toneles a modo de mesas y una especie de barra junto a la pared que rodea la entrada.

La gente tiene ocupados casí todos los sitios, por lo que solo nos queda un pequeño rincón junto a la barra. De todas maneras nos ubicamos sin problema disponiendo incluso de taburetes para sentarnos.
Decoración clásica, algo recargada en algunas zonas, limpieza y conversaciones amenas entre los clientes era lo más destacable al entrar.

Justo en ese momento nos preguntan que queremos. A destacar la amabilidad del camarero en la barra y de la chica que estaba sirviendo.
Dos cañas por favor.

Pese a como digo estar lleno, no tardan en absoluto.
Las tapas no son a elegir… toca esperar.
En esta primera ronda dos cuñas de tortilla de patatas con un poquito de mojo picón, o algo similar.

El sitio a veces estaba más tranquilo pero otras la actividad era más intensa al estar lleno.
Mientras mirábamos la carta de platos y raciones ya la curiosa decoración que recordaba a al Chikito.

En eso pedímos la segunda ronda… otras dos cañas.
Esta vez una tapa que parece estar de moda, pues no hay sitio en las últimas semanas que no nos la hayan puesto.
Se trata de una rebanada más o menos grande de pan con pimientos asados con cebolla y caballa (o melva o atún, depende el sitio). No está mal, pero cuando te lo ponen en tantos sitios ya cansa, aparte que a todo el mundo no le gusta el atún… y podrían poner morcilla o callos 🙂

El sitio en ese momento estaba lleno y junto a que era viernes y la semana pasaba factura a esas hora decidimos irnos.

Antes de nada, abonar la cuenta que si mal no recuerdo era de 7,20€ por las cuatro cañas.
Y ya preparado el siguiente… ¿tenéis un cohete?

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