Tras un par de fines de semana en los que nos hemos desplazado a los barrios a probar sitios nuevos (y volveremos a salir próximamente) regresamos al centro, para encontrar esos sitios que aún nos hemos visitado, si bien cada vez se hace más difícil.

En esta ocasión nos dirigimos a la zona de Plaza del Carmen, y a espaldas del ayuntamiento, en la calle Lepanto encontramos el bar Cisco y Tierra.

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Muy cerca de otros como La Taberna de Gamboa, La Corrala del Carbón o El Pecado, encontramos este local, de ambiente tradicional.

Nada más entrar nos sorprende la decoración. Cargada, muy barroca, con elementos de distinta procedencia. Así podemos ver desde utensilios de cocina tradicionales, a alimentos o incluso una báscula.

A nuestra derecha queda una barra, en la que entre toneles y algunos elementos, encontramos un hueco. El bar estaba a media capacidad y unas mesas que tienen en la parte central estaban ya ocupadas.

No obstante nos atendieron rápidamente. En primer lugar nos pedimos una caña y un vermouth, ya que con el tonel delante era una tentación (no me gustó el exceso de hielo en el vermouth, pero es habitual en muchos sitios). Las tapas no son a elegir, pero nos guiamos por lo que veíamos en las distintas mesas. En nuestro caso la primera tapa para acompañar las bebidas fueron dos tortillitas con jamón, sobre dos rebanadas de pan. Estaban jugosas y bastante buenas. Las cañas no eran muy grandes, por lo que no nos duró demasiado.

Poco a poco el lugar se había llenado de gente, y los huecos en la barra eran un tesoro codiciado. En eso nosotros mientras tirábamos las fotos que veis, pedimos una segunda ronda.

Esta vez fueron dos cañas. La tapa que nos sirvieron en primera instancia para esta segunda ronda era embutido ibérico, pero que ante nuestra petición cambiaron por otra. La que terminamos probado estaba compuesta de unas rebanadas de pan con panceta y jamón, acompañadas de una aceitunas.

Como podéis ver, todas, o al menos bastantes de los platos, están basados en la cocina y alimentos tradicionales, ya que a la vez vimos pasar lomo a la plancha, carne en salsa….

Mientras agotamos la segunda ronda el lugar se había completado, por lo que decidimos abonar la cuenta e irnos. El precio de cada caña era de 1,70€ y el del vermouth, no recuerdo exactamente, pero oscilaba alrededor de los 2€.

Con este sitio, hemos vuelto de nuevo al centro, pero tenemos en cartera volver a nuestros barrios. Si sabes de sitios que sean interesantes, no dudes en comentarlo tanto aquí o en los otros canales en los que estamos presentes (Facebook, Twitter, Tuenti o Google +).

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