Buenos  días/tardes/noche… según la hora a la que leas esto… querido lector, es viernes y ya sabes lo que toca, un sitio nuevo en la guía de tapas por excelencia. Y en esta ocasión vamos a hablar en este post de uno de los sitios de los que Laury García e Isa nos hablaron en el grupo de Facebook.
Como véis, nuestros amigos siempre están al quite para ayudarnos con sitios distintos.

En esta ocasión hemos salido del centro de la ciudad y nos hemos acercado a los aledaños del Parque de las Ciencias, una de las zonas en expansión.
Nuestro objetivo… el bar La Cabaña del Río, en la calle Albahaca haciendo esquina con la Avenida del Mediterraneo, una perpendicular a la calle Juncos que sigue el curso del río Genil.
Muy cerca otros sitios como Dikken o El Parque del vino.

http://maps.google.es/maps?q=37.164091,-3.604717&num=1&t=h&ie=UTF8&ll=37.164002,-3.604589&spn=0.002732,0.005676&z=14&output=embed
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Como la calle es peatonal y muy amplia, íbamos buscando un sitio en la terraza, algo que encontramos de milagro, ya que las buenas temperaturas por la noche hacen que sea difícil encontrar huecos.

Nos sentamos y no tardaron nada en servirnos. Al poco se unieron dos amigos más, y en ese momento toda la terraza estaba ocupada.
La primera ronda consistía en tres cañas y un vino de verano. Me llamó la atención algo que ya no se estila en muchos sitios y es que el camarero nos preguntó si queríamos caña o tubo.Las tapas, de corte tradicional son a elegir, entre un máximo de dos variedades de entre las que tengan en cocina en ese momento.
Nosotros pedimos dos huevos de codorniz y dos montaditos de jamón y queso, ambos acompañados de unas patatas chips.

Al estar en la terraza no entramos a valorar decoración u otros aspectos. De todas maneras a simple vista parecía un local tradicional, sin elementos llamativos.

Al anochecer y acompañar la temperatura tardamos un rato en pedir una segunda ronda, pero llegado el momento lo teníamos claro… repetir lo anterior.
En esta ocasión cambiamos las tapas y nos decidimos por dos hamburguesas y dos lomos a la plancha con alioli. Como se aprecia el tamaño es más que apropiado y la hamburguesa, en concreto, era casera.

Entre tanto la manecilla del reloj marcaba ya las 11 de la noche, por lo que pensamos en cerrar allí la velada con una última ronda.
Repetimos las tres cañas y el tinto de verano y de tapa las dos hamburguesas, que esta vez fueron cuatro.

Al final, a la hora de pagar, una grata sopresa. El precio de todo fue de 18,90€, que desglosado no da como cantidades, las cañas a 1,50 y el vino de verano a 1,80€.
El precio es excelente, teniendo aún más en cuenta que estamos en una terraza, donde normalmente los precios se encarecen.
Supongo que el tubo, de toda la vida, tendría un precio también de 1,80€. Lo dicho, es un sitio más que aconsejable para estar noches de verano que se acerca a pasos agigantados.

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