Seguimos haciendo una ruta por los barrios de Granada. Si la semana pasada nos acercamos a los alrededores del Parque de las Ciencias, hoy nuestro objetivo está en la Avenida de Cervantes.
Hace un par de meses conocimos la zona gracias a Versión Original y hoy seguimos subiendo un poco más para probar las tapas de Bellevue.

Para encontrarlo debemos llegar hasta le final de la citada avenida, más exactamente ne la confluencia con la calle Sancho Panza.
En esta ocasión también repetimos en la terraza, por lo que las fotos omiten el interior.

http://maps.google.es/maps?q=37.163292,-3.587589&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.163454,-3.587417&output=embed
Ver mapa más grande

En la parte exterior unos toneles nos dan la bienvenida. Con eso además podemos intuir que los vinos tienen un especial protagonismo.
La terraza está compuesta de unas cinco o séis mesas, de las cuales la mitad estaban ya ocupadas pese a lo temprano de la hora.

Nos atendieron enseguida y no dudamos en pedir dos cañas. Aunque no hacía mucho calor ese día era lo que más apetecía. Respecto a las tapas, no figuran en la carta. El camarero nos las dijo de memoria y creo que cambian cada día según lo que tengan.
De todas maneras eran diferentes a lo que estamos acostumbrados por regla general. Nosotros para empezar nos pedimos una tosta crujiente de paté con anchoas acompañada de unas aceitunas.

 

Con el tiempo que hacía y la caña supo a gloria. Ni que decir cabe que poco duró en la mesa, por lo que volvimos a pedir otra ronda. Fueron otras dos cervezas, pero en esta ocasión cambiamos la tapa.
Si mal no recuerdo, había filetitos de poularda, lentejas, sardinas en escabeche…
Nosotros pedimos algo muy nuestro, tortilla de patatas, que venía presentada en forma de pincho e igualmente acompañado por las eternas olivas.

 

En esta ocasión si saboreamos algo más la tapa, pero no todo lo que hubiesemos querido, pues se empezó a nublar y levantarse aire, lo que nos hizo abandonar la terraza.
El precio era de 1,85€ cada consumición. Había además una carta de tablas que tenía buena pinta y “cuñas”, que no se exactamente a que se refiere.

Nos quedamos con las ganas de probar algún vino, pero eso en otra ocasión con mejor tiempo o por la noche.

Anuncios