Lizarran, una de las franquicias más conocidas fuera de nuestra ciudad en lo que a restauración y tapeo se refiere, ha abierto un establecimiento en Granada.
Estos locales se han dado a conocer por sus pinchos y sus tapas variadas, si bien aquí en nuestra ciudad, y debido a la fama de nuestras tapas, no han tenido cabida hasta ahora.
Y es que hace unos días se inauguro Lizarran Granada y allí que hemos ido para ver que tal y dar constancia de ello de forma gráfica.

Está en pleno centro de Granada, en la Acera del Darro, cerca de unos conocidos grandes almacenes y junto a otros sitios como D`Platos, Masae, Varagua o El Rincón de Cristobal.

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En la parte exterior unos toneles con forma de mesa nos dan la bienvenida. Luego una pequeña terraza cubierta para los fumadores hace de entrada. Cuando llegamos estaba llena, y es que la temperatura en la calle aún acompañaba.

En el interior, un pasillo con la barra a la derecha acoge vitrinas con los primeros pinchos, mientras al fondo, un salón a doble altura se abre a nuestra izquierda. El sitio es espacioso y se aún conserva el olor a nuevo. Encontramos un numero considerable de unas diez mesas en las que poder tapear. La decoración no es muy abundante, pero tampoco se hace necesaria la verdad. Pizarras con los precios de los pinchos y botellas constituyen la mayor parte del fondo que hay tras la barra.

El servicio muy rápido. Nada más llegar nos preguntaron que deseábamos tomar y si no conocíamos el sistema se ofrecían a explicarnos como iba.
Ya habíamos frecuentado algún establecimiento de la cadena, así que no supuso mayor problema.

De entrada nos pedimos dos cañas y claro… un pincho. Como había hambre, el primero que vimos termino en la mesa. Era una cazuelita de paella que una de las camareras llevaba en una bandeja.

El arroz estaba bueno, algo que no se puede afirmar en otros sitios. A partir de aquí voy a tratar de contar lo que pedimos y como nos fue, algo que no es fácil cuando las tapas son variadas.

E primer lugar el precio de los pinchos varia según sea por ejemplo, de palillo plano (1€), palillo redondo (1,40€) o cazuelitas (1,90€). Junto a la anterior cazuelita de paella, de entrada cogimos 3 pinchos, uno de tortilla de patatas, otro compuesto por una rebanada de pan con jamón y una flor de queso y un tercero de y otro de panceta con salteado de verduras y polvo de maíz. Los tres estaban muy buenos y la flor hecha con queso tenía un aspecto muy curioso.

Una vez dimos cuenta de ellos, nos dispusimos a repetir. No he comentado que para servirnos tenemos dos opciones: bien cogemos un plato y nos servimos o sino, cuando sale el personal del bar de la cocina con las bandejas de pinchos anunciándolos entre las mesas, llamamos su atención y nos servimos.

En esta segunda ronda, junto a una coca cola y otra caña, pedimos otros 3 pinchos. Uno de los que anunciaron al salir de la cocina era una bola de bacalao rebozado; los otros dos, una tosta de jamón serrano, rellena de ensalada rusa de marisco (este ha tenido mucho tirón en el grupo de Facebook) y otra tosta de atún aderezado con distintas especies y verduras y aderezado con unas virutas de morcilla.

Puede gustar más o menos, pero originales son.
Algunos de nuestros lectores se pueden preguntar como se lleva la cuenta de lo que consumimos. Salvo las bebidas, que son apuntadas, para calcular el resto se cuentan los palillos que tenemos sobre la mesa. Tantos redondos, tantos planos… y se hacen las cuentas. Un sistema parecido al del Tintero en Malaga (salvo que allí son platos). Esto puede dar lugar a la picaresca en determinados clientes, pero considero que todos somos maduros a la hora de comportarnos.
En nuestro caso la factura ascendió a un total de 12,80 euros, desglosado en 3 cañas a 0,70 y un refresco a 1,20€.
Para el resto, podéis ver los precios que hemos indicado más arriba.

Al echar cuentas, no sale mucho más caro que el tapeo tradicional, con tapas extras incluidas y es práctico en algunas ocasiones, en las que a uno le basta con una sola bebida y prefiere tomar más de una tapa.
Esto junto con la variedad en las mismas, hace que sea una variante interesante al modo tradicional de salir de tapas.

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