Un viernes más volvemos a retomar una de las costumbres más granadinas como es el salir de tapas. Para evadirnos un poco de prima de riesgo, rescates camuflados y acoso de especuladores y mercados que mejor que salir a la calle, pasear por nuestra bella ciudad y tomar algo.

Esta vez, aunque seguimos en el centro, acudimos a un local que lleva abierto apenas un mes. Se trata de La Criolla, situado en la Plaza del Campillo Bajo y que literalmente, es colindante de otro de los sitios que hemos visitado como es el Gourmet 24. Algo más arriba esta el Sersara y enfrente tenemos el Guejareño Centro. Como se puede ver, la plaza es un concentrado de sitios para tapear, a los que se suma algún que otro restaurante. Y todos con terraza.

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Volviendo a La Criolla que es el sitio que nos ocupa, nos sentamos en la terraza, pues había una mesa libre. Estamos en un gastrobar, tan de moda últimamente por lo que a decoración y las tapas que presenta cuidan bastante la imagen.

Una vez sentados nos atendieron enseguida. Dos cañas para empezar la velada y a esperar la tapa, que como ocurre en otros sitios no es a elegir. La sorpresa al servirnos la tapa fue el parecido que tenía con la presentación que hacen en La Borraja. Esta primera tapa consistía en una latita de pipirrana con un boquerón en vinagre acompañado una tostada de salmón sobre una cama de queso blanco.
¿A que tiene buena pinta? Y es que parece que no, pero la presentación, además sobre unas pizarras negras, hacía que entrase por los ojos.

No tardamos mucho en pedir otra, repitiendo la bebida. Estaba observando por sí lograba ver cual era la segunda tapa que estaban sirviendo, pero no pude averiguarlo hasta que nos la pusieron.

Para esta segunda cerveza la tapa estaba compuesta de un sorbete de melón con ron y unas mini “salaillas” de jamón con queso. Aunque en mi caso, no toque el sorbete, pudo decir que tuvo éxito, pues mi acompañante, que se tomó los dos, dijo que estaba muy bueno.

Como veis, no son tapas muy abundantes, pero se salen de lo habitual. Además en una terraza y en el centro de la ciudad, sin coches y ruidos prácticamente, siempre se agradece.

A la hora de pagar el precio fue de 1,80 euros por cada consumición, lo cual como digo, para ser una terraza y en pleno centro, considero un precio más que acertado. En nuestro caso seguro que volveremos.

 

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