Como se suele decir, más vale tarde que nunca. Y aunque ayer viernes no llegamos a tiempo a la publicación semanal debido a algún problema informático, de nuevo estamos al pie del cañón y con solo un día de retraso.
Para esta ocasión vamos a cambiar radicalmente el escenario y vamos a acudir a una zona virgen para nosotros en lo que a tapas se refiere. Hablamos de la zona conocida como Carretera de la Sierra y vamos a enseñaos El Barecico.

A los pies del Serrallo y Bola de Oro, junto al río Geníl haciendo esquina entre las calle El Calar y Siete Lagunas encontramos este pequeño bar. Me sonaba pasar en mis ratos de ejercicio por la colindante ruta de la Fuente de la Bicha,o también conocida como Ruta del Colesterol.

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Ibamos buscando una terraza junto al río y aquí encontramos algunas mesas libres. Aunque nos sentamos en la terraza,al ser un bar pequeñito podemos describir su interior. Es un bar funcional, con una barra que ocupa todo su lateral y con una escasa decoración. El rato que hemos estado me a llamado la atención la música, que se salía de lo habitual y era agradable a los oídos, sin estridencias.

Nada más sentarnos, el chico que lleva el bar nos preguntó que queríamos. Al pedir dos cervezas nos oferto distintos tamaños, cañas, tubos, jarras, tercios, quintos, pintas…
Un tubo y una caña fue nuestra elección. A la par nos preguntó las tapas (sí, son a elegir). Pizzas y burritos (ambos de varios tipos) junto con nachos y humus es lo que recuerdo de todo cuanto nos dijo.
La primera tapa fueron dos burritos de carne con queso que se pueden apreciar en la foto y que venían acompañados por unas patatas chips. Sin ser excesivamente grandes he de reconocer que tenían un sabor muy muy bueno.

Al ritmo que bajaba la cerveza, las temperaturas se iban suavizando y empezaba a correr una ligéra brisa, más aún estando junto al río. Así que pedimos una segunda ronda. Mientras nos servían las dos cañas el trasiego de gente corriendo o caminando por la otra orilla era continuo. Las otras mesas ya se habían llenado y para pedir la tapas nos “copiamos” de la mesa contigua, decantándonos por dos pizzas de carne.

Ambas tapas, esta y la anterior estaban muy buenas. Debemos olvidarnos de las tapas de autor, de diseño en esta caso. Además es una tapa que se sale de lo habitual de lomo o pinchitos, que siempre es de agradecer. Si a ello sumamos un trato agradable podemos calificar la velada de muy agradable.

Nos dimos cuenta de que era hora de irse, cuando el alumbrado público se encendía y las temperaturas aminoraban. El total de las tres cañas y el tubo fue de 6,80 euros, en terraza. Un precio ajustado para un sitio muy tranquilo, en una terraza sin tráfico que siempre es de agradecer.

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