Estamos a viernes. Sí, es verdad que algo traumatizados por los recortes a los que nos van a someter.
Así que antes que nos suban el IVA hemos pensando en traer un sitio nuevo y así ayudar algo tanto al consumo como al estado anímico. Estaba viendo como en Motril ha dado comienzo la II Feria del Pescaíto patrocinada por IDEAL, pero ante la duda de sí podremos ir, al final que mejor que probar algo cerca de casa.

Hemos ido a un sitio al que llevábamos tiempo queriendo ir y por unos motivos u otros nunca podíamos. Uno de los lugares con solera de Granada, en pleno centro y que apenas ha sufrido cambios.
Vamos al Kiosko Las Titas.

Popularmente conocido como Las Titas, está enclavado en los jardines de corte romántico que bordean las orillas del río Genil. Entre parterres y una espesa arboleda, linda a su vez con el Paseo de la Bomba y el Paseo del Salón. La zona constituye el pulmón verde del centro de la ciudad.

Lo primero que llama la atención nada más llegar, es el exterior. con una decoración a base de farolillos que cubren la terraza. En el interior, con un estilo algo barroco, encontramos la barra a nuestra izquierda y un grupo de mesas a la derecha, si bien el grueso de la gente se concentra en la terraza y más en esta época. Las cristaleras constituyen casi toda la superficie del mismo. Encaja perfectamente en el lugar, sin desentonar con el ambiente.

En nuestro caso eso hicimos, y es que aunque había mesas libres, poco tardaron en llenarse. El trasiego de clientes y camareros era constante y poco tardaron en atendernos. Pedimos dos cervezas, al parecer eran Alhambra”normales” servidas en copa que siempre es de agradecer y bien frías. Las tapas no son a elegir y van variando constantemente. En nuestro caso nos pusieron unas patatas alioli adornadas con dos colines.

Al ser una cerveza de un tamaño considerable, nos duró un buen rato, por lo que dio tiempo a ver encendida la iluminación. Mientras echamos una ojeada rápida a la carta.  Compuesta de platos y raciones de todo tipo, muchos de los clientes estaban no tapeando, sino cenando.

En una segunda ronda volvimos a repetir, otras dos cervezas. Esta vez sí nos preguntaron, no ya la tapa, sino que preferíamos entre dos opciones. La elección fue una rebanada de pan con lomo adobado y acompañado de unas aceitunas. No muy abundantes, todo hay que decirlo, si bien y como teníamos más se que hambre, no nos importó mucho.

Así, con las dos cervezas, nos dieron casi las once de la noche, sin que nadie preguntara ni retirase ningún vaso o plato que siempre es de agradecer, sobre todo tratándose de una terraza

Llegó la hora de pagar. El precio 11,60 o lo que es lo mismo, 2,90 euros por cada cerveza.

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