En las noches de recién estrenado verano en las que un sofocante calor  nos acompaña, más que nada uno busca sentarse en algún sitio donde capear el bochorno como se pueda, y si es al aire libre y con una buena tapa mejor… por eso fuimos a probar un bar aquí al lado de casa, en el que aún no había estado… a ver que tal…

Se llama Vida Lenta (Slow Life), antes conocido como Marieta, y lo podemos encontrar en la Plaza de las Carretas, a la altura de la mitad del del Paseo del Salón, casi enfrente de Las Titas y muy cerca de otros sitios como La Juliana o La Morería.

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Se trata de un sitio tranquilo, escondido, con una pequeña terraza en la que tomar algo, en el centro, y sin los agobios del ruido y del tráfico (hay pero poco).

El local es pequeño, con una decoración caracterizada por los juegos de luces que se balancean al ritmo de una música relajada.

Entre la profusión de macetas encontramos la terraza, compuesta por varias mesas de (que me corrijan si no es así) teka, en las que había, a pesar de ser por la noche, alguna gente bien leyendo, bien de manera solitaria tomando algo acompañados de sus mascotas.


En la carta hay platos para pedir, tanto entrantes como carnes y pescados, cuyo precio oscila entre los 9 y 14 euros en su mayoría.

Nosotros nos sentamos y nos dispusimos a pedir… y lo que más pedía el cuerpo era una cerveza, así que pedimos dos.

Entre tercios y quintos, optamos por pedir dos tercios, que para sorpresa de mi acompañante, eran Mahou.

A las cervezas les hizo compañía una tapa de jamón con melón (al que yo en la oscuridad de la noche confundí con queso) acompañadas de unas rebanaditas de pan cubiertas con un poquito de salmorejo.

Para una segunda ronda volvimos a pedir dos tercios, pero en esta ocasión tardamos más en dar buena cuenta de ellos. Las tapas no son a elegir por lo que cabría esperar alguna sorpresa. Al final dos tostas de pan crujiente con una fina capa de salmorejo que servía de base para un poco de lomo en orza cubierto con queso rayado. Y como acompañamiento unas almendras saladas. Muy buena presentación y mejor sabor todo hay que decirlo.

Poco a poco las manecillas del reloj iban avanzando, pidiendo de nuevo una tercera ronda para cerrar la noche, en un momento en el que un nubarrón simbólico asomaba al horizonte… y ahora diremos porqué.

Para esta vez la elección fue un quinto y un tercio. La tapa servida esta vez estaba compuesta por dos tostas de salmorejo acompañada de un pincho de atún con queso, muy típico según nos han comentado en el grupo en Facebook de la zona de Cadiz.

Buen aspecto tienen, os lo podemos asegurar y en lo referente al servicio, decir que a pesar de que solo se encargaba de servir una sola persona, que a su vez estaba dentro del bar, y preparando las tapas, la espera no fue para nada larga.

Pero como decíamos, llegan los nubarrones a la hora de pedir la cuenta. Por lo que habíamos oído en la mesa contigua, el precio era algo elevado. Cada quinto de cerveza son 2,20 euros y el tercio 2,70 euros,  para hacer un total de 15,70 euros por seis cervezas.

Desde nuestro modesto punto de vista, y en consonancia con el debate abierto en Facebook, un precio demasiado elevado que deja por detrás el tope de 2,50 euros que ya habíamos encontrado en algunos sitios. Como siempre vosotros tenéis la última palabra. Un sitio en el que el servicio, ambiente y tapas son bastante buenas pero que tiene unos precios prohibitivos, por no decir abusivos.

Decir por otro lado que el horario de apertura es exclusivamente nocturno, si mal no recuerdo desde las 8 y media o 9 de la noche.

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