Este fin de semana de puente, Granada va a presentar un aspecto envidiable y si os apetece probar otros sitios distintos de los que ofrece el centro de la ciudad, esta es una buena época. El buen tiempo que nos acompaña, que parece ser un verano retrasado que se niega a abandonarnos es ideal para aprovechar a mediodía y tomar algo al sol. Para esta ocasión hemos decidido buscar una terraza y hemos acudido a un sitio por el que este verano hemos pasado algunas veces y siempre estaba lleno. Nos vamos al Puente Verde y junto a él nos sentamos a la vera del río Genil en el bar A mi Aire.

Para ubicarlo hemos de acudir a la ribera del río Genil, junto al puente verde. Esta en el margen izquierdo del Genil según salimos de la ciudad, en el Pasaje Hermanos Costaleros y como se ve desde lejos, no tiene perdida. La Carretera de la Sierra es una zona que no tenemos muy frecuentada, salvo nuestra visita al Barecico.

Cuando llegamos había mesas libres, por lo que no tuvimos ningún tipo de problema para encontrar sitio y pudimos elegir entre sol y sombra. Al estar solo en la terraza no hay mucho que decir del interior, si bien se veía un local recogido y pequeño. La chica nos atendió rápidamente y en la primera ronda nos pedimos dos cervezas. Habíamos visto unas jarritas heladas en la mesa contigüa y tenían una pinta estupenda.

Mientras estaba tirando las fotos al entorno llegó la primera tapa y que se corresponde con las fotos que tenéis debajo. Se trataba de una tapa de tortilla de patatas casera acompañada de un tomate aliñado, que por cierto, era de los más ricos que he probado en mucho tiempo. Tenía un sabor a natural, a pueblo…

Con el sol que poco a poco iba esquivando la sombrillas que nos cobijaban, comenzó a aumentar la temperatura. Por ese motivo no tardamos en pedir otras dos cervezas. Otras dos jarras heladas.
En ese momento la terraza se encontraba llena y no había mesas disponibles. Esperando la tapa llamaba la atención el estar tan cerca del centro y solo oír el canto de los pájaros y el discurrir del agua en el río, pues en las calles más cercanas apenas había tráfico.

En este ambiente tan relajante nos sirvieron la segunda tapa que consistía en dos tostas de tomate con lomo a la brasa acompañado de unas patatas chips. Esta vez si tardamos un poco más en dar buena cuenta de las misma.

Así llegamos al momento de pedir la cuenta. Un total de 8 euros fue el importe de las 4 cañas en un sitio al que seguro volveremos más veces en estos días de sol.

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