Este es uno de los sitios por los que paso, sino a diario, si casí todos los días. Estuvimos allá en los comienzos del blog, hace ya unos años, pero sin constancia de fotos que acompañaran una crónica.
Por ello, porque vivo cerca… no lo sé, el caso es que siempre que paso y digo de entrar, está literalmente “a tope”, y ya me picaba la curiosidad… porque tras más de 20 años viviendo en la zona no tiene disculpa que no lo hubiesemos posteado decentemente. Así que sin mas dilación… El Albergue.

Para encontrar este sitio tenemos que llegar a los principios del barrio del Realejo, mas exactamente a espaldas de la carrera de la Virgen, haciendo esquina entre las calles San Pedro Martir y Castañeda.

Al entrar lo primero que nos vemos es la distribución, con una amplia barra que ocupa toda la parte central del local, y mesas distribuidas en dos de sus tres laterales.

En ellas podemos desde pedir raciones a tapear tranquilamente.

Como veís en la foto de abajo, la decoración es tradicional, sin los elementos modernistas o llamativos que encontramos en otros sitios salvo por… como veis, las bufandas de equipos de futbol, y es que Luis, el hombre que lleva el local, es aficcionado, y raro es no ver un día de partido a la gente congregada para verlo.

 Muy cerca esta el colegio de adultos San Matías (antes colegio de EGB, para los que tengan unos años… y en el que yo cursé parte de mis estudios), lo que hace que a la hora de la salida en la noche y mediodía suela estar concurrido por gente de edad que sale de sus clases.

Al llegar encontramos sitio en uno de los laterales de la barra y decidimos pedirnos dos cañas. Había hambre y eso que en la época que va entrando, con el fresco que llega a Granada, cada vez apetece menos una cerveza.


Las tapas no son a elegir. Para esta primera ronda nos pusieron un plato de boquerones fritos en adobo acompañados por unas aceitunas. El sitio se caracteriza por una cocina tradicional en la que predomina el pescado, sobre todo frito.


Al terninar la primera ronda, y viendo alguna mesa libre, nos fuimos a coger asiento, que siempre es mucho más cómodo. Tras haber dado cuenta de las dos cañas anteriores, ya en la mesa volvimos a pedir.

Esta vez nos pusieron pescada frita con unas aceitunas; mientras vimos pasar otras tapas de croquetas, pinchitos, callos….

La verdad es que las dos cañas que pedimos, pese al fresco y que eran la segunda ronda, se acabaron rapido; dedicimos entonces pedir otra más, la tercera, mientras en el sitio seguía entrando gente en un trasiego continuo.

En esta ocasión la tapa que nos pusieron, fue de un pinchito de cerdo a la brasa con patatas fritas.
Como veís es un tamaño normal que acompaña bien la consumición.
Teneís otra foto con más detalle aquí abajo.

Dada su cercanía a la Virgen de las Angustias, basílica sede de la patrona de la ciudad, encontramos referencia a ella… y la que más me llamó la atención fue esta… el grifo de la cerveza.

Una reproducción a tamaño mas que “decente” de la portada de la basílica con sus dos torres… que sirve para rodear al grifo de la cerveza… Sí, tras esas torres estan los grifos… por lo que mientras te sirve Luis, no puedes ni verlo jjj.

Así llegó la hora de pedir la cuenta, con un total de 9,60 euros las seis consumiciones… lo que si no me engañan los numeros nos hace un total de 1,60 cada una.
Un precio más que razonable en los tiempos que corren para pasar un rato agradable.

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