Segunda ronda

De nuevo estamos a viernes, a vueltas con el frío y con la tan manida cuesta de Enero, que para muchos lo será también de Febrero y de algún mes más. He de reconocer que una de las cosas que me gustaría poder hacer con más frecuencia es salir más de lo que podríamos denominar centro de la ciudad, pues en los barrios hay muy buenos sitios que no es conveniente perderse. Zonas como La Chana, el Zaidín o la Plaza de Toros pueden dar fé de ello.

Para esta ocasión hemos decidido abandonar nuestro radio de influencias y salir a conocer otros sitios, regresando a la populosa zona que rodea al palacio de deportes y el Nuevo Estadio de Los Carmenes.

Entrada

Si hace unos meses habíamos ido al Rhin Barril o A kal Maño, o un poco más lejos, el muy recomendable bar Molinero, hoy os vamos a presentar que tal fue nuestra visita al Museo de la Tapa.

Hemos ido a la zona del palacio de deportes que es como se la conoce popularmente, más exactamente a la calle Torre de Peralada, que es una paralela a la avenida principal llamada Torre de la Justicia. Se trata de una amplia calle peatonal, por lo que en verano se puede disfrutar de una terraza tranquila y los niños pueden jugar a gusto.

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Se trata de un bar con una decoración clásica, en madera y simulando una antigua taberna. Una barra a nuestra izquierda y un grupo de mesas donde comer o tapear nos dan la bienvenida al entrar. En el momento de nuestra llegada todas las mesas estaban vacías por lo que no tuvimos problema en elegir una u otra.

Barra granadina

Brra

Decoración

Interior

Una chica nos atendió nada más llegar y pedimos dos cañas. A la vez nos dejó la carta para que eligiésemos la tapa. Sí, en esta ocasión las tapas son a elegir y para que tengáis una idea de la variedad que podemos encontrar aquí tenéis una foto con algunas de las tapas disponibles.

Carta de tapas

Para acompañar estas dos cervezas pedimos un bocadillo de lomo completo y una hamburguesa casera. Son tapas distintas a lo que muchas veces publicamos. Tapas de contenido, abundantes y de cocina más tradicional pero que resultan igual de apetitosas. El pan crujiente y el sabor a leña en el bocadillo o la hamburguesa casera saciaron nuestro apetito mientras el local se iba llenando de gente.

Lomo completo y hamburguesa

Hambuguesa y lomo completo

Tapas suculentas

Todas las mesas contaban con clientes y había gente esperando para poder sentarse. Nosotros sin embargo íbamos a pedir una segunda ronda formada por un zumo de tomate y una caña. Mientras nos atendían y con el fin de ganar tiempo leímos la carta para decidir la tapa. Una era hamburguesa y para la otra me fijé en las tapas del día, que para esa jornada era plato alpujarreño (patatas a lo pobre, huevo frito, chorizo, pimiento, jamón y morcilla), patatas a lo pobre y migas. Me decanté por el primero, un plato alpujarreño. Por tamaño y unidas a las dos tapas anteriores, la sensación de haber comido fue plena.

Plato alpujarreño y hamburguesa

Plato alpujarreño

A la hora de pagar, ya para evitar esperas acudimos a la barra. Cada consumición 2 euros hizo que todo tuviese un coste 8 euros. Un precio más que adecuado par un lugar de tapeo tradicional al que seguramente regresaremos.

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