Caña y tapa

Este fin de semana hemos cambiado de zona para tapear. Nos hemos movido de nuevo desde el centro de la ciudad buscando un local al que varias veces habíamos querido ir pero que por uno u otro motivo había sido imposible.

Entre vinos anda el juego

Esta vez sí, hemos encontrado un hueco en la barra de EntreVinos y esto es lo que saboreamos.

Vamos a salir desde la ribera del río Genil, junto al puente blanco, subiendo por la calle Poeta Manuel de Gongora, conocida popularmente como Alminares del Genil. Al llegar a la cafetería Flanboyan, giramos a la izquierda hasta llegar al callejón del Pretorio. Ahora, tras un giro a la derecha estamos a escasos metros del EntreVinos.

Una vez entramos, una barra a la izquierda con un pequeño mostrador nos da la bienvenida. A la derecha un grupo de cinco mesas, todas con gente salvo una que ya se encontraba reservada. Dos taburetes tenían escrito nuestro nombre, o eso parecía, ya que eran los únicos libres.

El local, decorado sin grandes alardes, hacía alarde de un ambiente acogedor, apoyado por la madera, que siempre da calidez, y la ausencia de músicas estridentes o de un molesto aparato de televisión que interrumpe las conversaciones.

Interior

Tomamos asiento y enseguida nos atendieron. Dos cañas fue nuestro pedido inicial, para ir abriendo boca. Con unas tapas esencialmente a base de ibéricos, quesos y patés, en primer lugar nos sirvieron un plato con dos rebanadas de pan con paté acompañado de unas olivas.

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Paté a la pimienta

Tosta de paté

Sin ser muy abundante cumplía con su cometido. Además, el hambre a esas horas no era excesiva.

En ese momento el local estaba en todo su apogeo y la actividad era intensa, tanto tras la barra como por parte de la clientela. La carta de platos y tablas era objeto de nuestra conversación en vistas de que pudiésemos pedir algo.

Carta

Un local llamado EntreVinos debe hacer honor al nombre, por lo que nos animamos a pedir dos Ribera del Duero. Como la tapas no son a elegir… tocaba esperar sorpresa.

Vinos

Esta vez la tapa fueron dos cuñas de queso y dos rodajas de chorizo ibérico

Tapa de ibéricos

La velada transcurría de forma más que agradable por lo que decidimos cerrar la noche del viernes allí. Aunque no muy tarde pedimos otros dos vinos y su correspondiente tapa. Esta vez dos cuñas de queso de cerdo acompañadas de ibérico.

Vino e ibéricos

Ibéricos de cerca

Ibéricos

Para terminar de cenar, pedimos de la carta media tabla de quesos y patés.

Tbala de quesos

Aunque servida en plato, tenía unos quesos bastante interesantes, aunque como punto negativo, solo un paté, por lo que variado se queda… corto.

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A la hora de pagar, cada caña tuvo un precio de 2 euros, 7 euros la tabla de quesos y paté y los vinos en torno a 2,50 euros, para entre todo hacer un total de 20,80 euros.

Echando el cierre

Al salir de nuevo a la calle, el frío invierno nos abrazó con su manto, mientras nuestros pasos nos iban alejando de lo que había sido una gran velada.

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