Viernes… y aquí seguimos al pie del cañón, aunque las vacaciones para el blog cada vez están más cerca.
Así que antes de que lleguen vamos a dejar algunos sitios nuevos y bueno, en vez de disfrutarlos a mediodía… ¿porqué no hacerlo en una terraza por la noche?

Esta ocasión hemos ido a la Taberna de Jam, muy cerca de otros sitios como Los Diamantes (no confundir con el de Plaza Nueva), La Pajuana o Moa. Está en la Plaza de los Campos, junto a la comisaría de Policía y a los pies del barrio del Realejo.

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Nos llamó la atención la terraza en la que solo había libre una mesa y por eso decidimos probar. Había algunas mesas libres aunque eso al rato fue historia y la terraza estaba totalmente llena. Como el nombre indica están especializados en jamón, si bien ninguna de las tapas que nos pusieron lo contenía.

No tardaron nada en atendernos y pedimos un tinto con limón y una cerveza. El interior está formado por un local diáfano con grandes cristaleras y una barra a la izquierda. El color negro con detalles en rojo domina toda la decoración.

Mientras nos servían ojeamos la carta que tienen.

Las tapas llegan pronto. No son a elegir y pronto nos sirven la primera. Consistía en una pequeña fuente con “nuggets” de pollo acompañados de guacamole y mayonesa sobre una cama de lechuga. Crujientes y muy jugosos estaban bastante buenos.

En la segunda ronda volvimos a repetir las bebidas y esperábamos con curiosidad la tapa que nos acompañarían.
Esta vez un cuenco con lechuga y que albergaba cuatro crujientes rellenos de queso y tomate. De textura exterior muy similar a los rollitos de primavera, tenía una presentación y colorido que llamaba poderosamente la atención.

A la hora de pagar las cañas tienen un precio de 2 euros y el tinto con limón de 2,40 euros.

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Otro fin de semana que pasa y ya estamos en el ecuador de las vacaciones o casi. Estos días la ciudad cambia su tradicional ambiente y la ausencia de estudiantes deja que se noten más los turistas que nos visitan.
Zonas como Navas o los alrededores de la catedral, son lugares donde es fácil encontrar visitantes foráneos disfrutando de nuestra gastronomía, en forma de comidas más o menos formales y como no, de tapas.

En esta ocasión hemos estado en El Deseo, situado en la Plaza de las Pasiegas, muy cerca de La Ermita Centro, Oliver, Provincias, y muchos más. Allí hablamos con Gabriella y Sergio, relaciones públicas y encargado del local. Nos comentaron la historia que tiene detrás, con tres años y medio abierto y con una clientela fiel y el tipo de cocina que tienen, con una mezcla de estilos entre la gastronomía típica granadina y la italiana.

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Ya entrando en materia, se trata de un sitio amplio, en el que podemos desde comer de la forma más tradicional a pedir un plato o tapear. Una barra amplia nos da la bienvenida, con una cocina a la vista, al igual que la barra situada a la derecha. E nuestra izquierda quedan unas mesas agrupadas en fila donde poder sentarnos y comer o incluso tapear. Al fondo, tras atravesar un pequeño pasillo junto a un patio, otro salón más dividido en dos ambientes y fuera la terraza.

La decoración cuidada, presenta abundancia de madera y toques minimalistas y se respira limpieza. En nuestro caso entramos dentro, pues aunque en esta época las terrazas poseen sistemas de climatización, el calor era difícil de soportar y era más agradable el interior.

Aunque había sitio suficiente nos sentamos en la barra y pedimos dos cañas para empezar. Una atención correcta y rápida, pues no tuvimos que esperar. Una cerveza bien fría y tocaba esperar la tapa.
Estas no son a elegir y dependen un tanto de lo que vaya saliendo de cocina. En nuestro caso la primera consistió en Mozzarella rebozada in carrozza, que para el que lo desconozca es una especialidad de la Campania pero que se ha hecho muy popular en toda Italia, como un entrante ligero.

Mientras estábamos disfrutando de la cerveza fría y probando la tapa, nos obsequiaron un un poco de falso atún. Con dicha tapa ganaron el año pasado en concurso de la tapa y la verdad fue un detalle que nos invitaran a probarla. Iba acompañada de dos cebollitas bañadas a su vez creo en cebolla caramelizada.

Una vez terminada esa primera ronda, nos decidimos a pedir otra. Mientras estábamos mirando la carta, de vinos, que fue la que abrimos. Bastantes denominaciones de origen en precios que rondaban los 13 euros por botella. Como desconocedor de la materia dejo a los expertos en caldos que den su opinión.

Nos sirvieron mientras estábamos tirando las fotos las cañas y la tapa y no nos dimos ni cuenta. Esta segunda tapa consistía en un platito con ensalada de pulpo y verduras. Y es que en esta época una tapa fría siempre viene bien con estos calores.

Mientras entraba alguna gente nosotros dábamos cuenta de nuestra tapa y llegaba la hora de marchar. El precio de cada una de las cañas fue de 2 euros, que es el mismo de todos los locales alrededor con unas tapas distintas a lo que encontramos normalmente. Tienen grupo en Facebook para todo aquel interesado en contactar con ellos de forma más directa.

En las noches de recién estrenado verano en las que un sofocante calor  nos acompaña, más que nada uno busca sentarse en algún sitio donde capear el bochorno como se pueda, y si es al aire libre y con una buena tapa mejor… por eso fuimos a probar un bar aquí al lado de casa, en el que aún no había estado… a ver que tal…

Se llama Vida Lenta (Slow Life), antes conocido como Marieta, y lo podemos encontrar en la Plaza de las Carretas, a la altura de la mitad del del Paseo del Salón, casi enfrente de Las Titas y muy cerca de otros sitios como La Juliana o La Morería.

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Se trata de un sitio tranquilo, escondido, con una pequeña terraza en la que tomar algo, en el centro, y sin los agobios del ruido y del tráfico (hay pero poco).

El local es pequeño, con una decoración caracterizada por los juegos de luces que se balancean al ritmo de una música relajada.

Entre la profusión de macetas encontramos la terraza, compuesta por varias mesas de (que me corrijan si no es así) teka, en las que había, a pesar de ser por la noche, alguna gente bien leyendo, bien de manera solitaria tomando algo acompañados de sus mascotas.


En la carta hay platos para pedir, tanto entrantes como carnes y pescados, cuyo precio oscila entre los 9 y 14 euros en su mayoría.

Nosotros nos sentamos y nos dispusimos a pedir… y lo que más pedía el cuerpo era una cerveza, así que pedimos dos.

Entre tercios y quintos, optamos por pedir dos tercios, que para sorpresa de mi acompañante, eran Mahou.

A las cervezas les hizo compañía una tapa de jamón con melón (al que yo en la oscuridad de la noche confundí con queso) acompañadas de unas rebanaditas de pan cubiertas con un poquito de salmorejo.

Para una segunda ronda volvimos a pedir dos tercios, pero en esta ocasión tardamos más en dar buena cuenta de ellos. Las tapas no son a elegir por lo que cabría esperar alguna sorpresa. Al final dos tostas de pan crujiente con una fina capa de salmorejo que servía de base para un poco de lomo en orza cubierto con queso rayado. Y como acompañamiento unas almendras saladas. Muy buena presentación y mejor sabor todo hay que decirlo.

Poco a poco las manecillas del reloj iban avanzando, pidiendo de nuevo una tercera ronda para cerrar la noche, en un momento en el que un nubarrón simbólico asomaba al horizonte… y ahora diremos porqué.

Para esta vez la elección fue un quinto y un tercio. La tapa servida esta vez estaba compuesta por dos tostas de salmorejo acompañada de un pincho de atún con queso, muy típico según nos han comentado en el grupo en Facebook de la zona de Cadiz.

Buen aspecto tienen, os lo podemos asegurar y en lo referente al servicio, decir que a pesar de que solo se encargaba de servir una sola persona, que a su vez estaba dentro del bar, y preparando las tapas, la espera no fue para nada larga.

Pero como decíamos, llegan los nubarrones a la hora de pedir la cuenta. Por lo que habíamos oído en la mesa contigua, el precio era algo elevado. Cada quinto de cerveza son 2,20 euros y el tercio 2,70 euros,  para hacer un total de 15,70 euros por seis cervezas.

Desde nuestro modesto punto de vista, y en consonancia con el debate abierto en Facebook, un precio demasiado elevado que deja por detrás el tope de 2,50 euros que ya habíamos encontrado en algunos sitios. Como siempre vosotros tenéis la última palabra. Un sitio en el que el servicio, ambiente y tapas son bastante buenas pero que tiene unos precios prohibitivos, por no decir abusivos.

Decir por otro lado que el horario de apertura es exclusivamente nocturno, si mal no recuerdo desde las 8 y media o 9 de la noche.

Estamos a viernes. Sí, es verdad que algo traumatizados por los recortes a los que nos van a someter.
Así que antes que nos suban el IVA hemos pensando en traer un sitio nuevo y así ayudar algo tanto al consumo como al estado anímico. Estaba viendo como en Motril ha dado comienzo la II Feria del Pescaíto patrocinada por IDEAL, pero ante la duda de sí podremos ir, al final que mejor que probar algo cerca de casa.

Hemos ido a un sitio al que llevábamos tiempo queriendo ir y por unos motivos u otros nunca podíamos. Uno de los lugares con solera de Granada, en pleno centro y que apenas ha sufrido cambios.
Vamos al Kiosko Las Titas.

Popularmente conocido como Las Titas, está enclavado en los jardines de corte romántico que bordean las orillas del río Genil. Entre parterres y una espesa arboleda, linda a su vez con el Paseo de la Bomba y el Paseo del Salón. La zona constituye el pulmón verde del centro de la ciudad.

Lo primero que llama la atención nada más llegar, es el exterior. con una decoración a base de farolillos que cubren la terraza. En el interior, con un estilo algo barroco, encontramos la barra a nuestra izquierda y un grupo de mesas a la derecha, si bien el grueso de la gente se concentra en la terraza y más en esta época. Las cristaleras constituyen casi toda la superficie del mismo. Encaja perfectamente en el lugar, sin desentonar con el ambiente.

En nuestro caso eso hicimos, y es que aunque había mesas libres, poco tardaron en llenarse. El trasiego de clientes y camareros era constante y poco tardaron en atendernos. Pedimos dos cervezas, al parecer eran Alhambra”normales” servidas en copa que siempre es de agradecer y bien frías. Las tapas no son a elegir y van variando constantemente. En nuestro caso nos pusieron unas patatas alioli adornadas con dos colines.

Al ser una cerveza de un tamaño considerable, nos duró un buen rato, por lo que dio tiempo a ver encendida la iluminación. Mientras echamos una ojeada rápida a la carta.  Compuesta de platos y raciones de todo tipo, muchos de los clientes estaban no tapeando, sino cenando.

En una segunda ronda volvimos a repetir, otras dos cervezas. Esta vez sí nos preguntaron, no ya la tapa, sino que preferíamos entre dos opciones. La elección fue una rebanada de pan con lomo adobado y acompañado de unas aceitunas. No muy abundantes, todo hay que decirlo, si bien y como teníamos más se que hambre, no nos importó mucho.

Así, con las dos cervezas, nos dieron casi las once de la noche, sin que nadie preguntara ni retirase ningún vaso o plato que siempre es de agradecer, sobre todo tratándose de una terraza

Llegó la hora de pagar. El precio 11,60 o lo que es lo mismo, 2,90 euros por cada cerveza.

Como se suele decir, más vale tarde que nunca. Y aunque ayer viernes no llegamos a tiempo a la publicación semanal debido a algún problema informático, de nuevo estamos al pie del cañón y con solo un día de retraso.
Para esta ocasión vamos a cambiar radicalmente el escenario y vamos a acudir a una zona virgen para nosotros en lo que a tapas se refiere. Hablamos de la zona conocida como Carretera de la Sierra y vamos a enseñaos El Barecico.

A los pies del Serrallo y Bola de Oro, junto al río Geníl haciendo esquina entre las calle El Calar y Siete Lagunas encontramos este pequeño bar. Me sonaba pasar en mis ratos de ejercicio por la colindante ruta de la Fuente de la Bicha,o también conocida como Ruta del Colesterol.

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Ibamos buscando una terraza junto al río y aquí encontramos algunas mesas libres. Aunque nos sentamos en la terraza,al ser un bar pequeñito podemos describir su interior. Es un bar funcional, con una barra que ocupa todo su lateral y con una escasa decoración. El rato que hemos estado me a llamado la atención la música, que se salía de lo habitual y era agradable a los oídos, sin estridencias.

Nada más sentarnos, el chico que lleva el bar nos preguntó que queríamos. Al pedir dos cervezas nos oferto distintos tamaños, cañas, tubos, jarras, tercios, quintos, pintas…
Un tubo y una caña fue nuestra elección. A la par nos preguntó las tapas (sí, son a elegir). Pizzas y burritos (ambos de varios tipos) junto con nachos y humus es lo que recuerdo de todo cuanto nos dijo.
La primera tapa fueron dos burritos de carne con queso que se pueden apreciar en la foto y que venían acompañados por unas patatas chips. Sin ser excesivamente grandes he de reconocer que tenían un sabor muy muy bueno.

Al ritmo que bajaba la cerveza, las temperaturas se iban suavizando y empezaba a correr una ligéra brisa, más aún estando junto al río. Así que pedimos una segunda ronda. Mientras nos servían las dos cañas el trasiego de gente corriendo o caminando por la otra orilla era continuo. Las otras mesas ya se habían llenado y para pedir la tapas nos “copiamos” de la mesa contigua, decantándonos por dos pizzas de carne.

Ambas tapas, esta y la anterior estaban muy buenas. Debemos olvidarnos de las tapas de autor, de diseño en esta caso. Además es una tapa que se sale de lo habitual de lomo o pinchitos, que siempre es de agradecer. Si a ello sumamos un trato agradable podemos calificar la velada de muy agradable.

Nos dimos cuenta de que era hora de irse, cuando el alumbrado público se encendía y las temperaturas aminoraban. El total de las tres cañas y el tubo fue de 6,80 euros, en terraza. Un precio ajustado para un sitio muy tranquilo, en una terraza sin tráfico que siempre es de agradecer.

De nuevo estamos aquí con vosotros. Y es que lo creáis o no, se echa de menos el poder estar por aquí en contacto con nuestros lectores. Ah y gracias una vez más por los sitios que recomendáis. Si no han aparecido aún, no penséis que los hemos ignorado. Es tan solo que falta tiempo, y porque no decirlo, no abunda el dinero :-P.

Mucho me estoy “enrollando” hoy, así que basta de rodeos. Esta semana, y aunque inicialmente teníamos previsto publicar un sitio en uno de las zonas de expansión de la ciudad, por causas ajenas, sin embargo hemos tenido que cambiar sobre la marcha.

Así nos quedamos al final en el Barrio Figares, más exactamente en la calle Marques de Mondejar, una paralela a la calle Alhamar. Estuvimos disfrutando de la terraza de un sitio nuevo, La Pecera.

http://maps.google.es/maps?q=37.168358,-3.599707&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.168247,-3.599707&output=embed
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En una zona con numerosos lugares de calidad donde tapear, no en vano está muy cerca de sitios como Casa Antonio, La Fonda, Picoteo, La Fonda Z o Entretelas, este local lleva escasamente un mes abierto.

La calle es tranquila y al dar junto a una placeta, hace que sea un buen sitio donde disfrutar de la terraza. El local anteriormente estaba ocupado por otro bar. Tras la remodelación, con una decoración más moderna y luminosa, ha cambiado totalmente de ambiente.

El interior, con colores claros, grandes ventanales y una amplia barra, transmite limpieza. La actividad ademas es constante, con un entrar y salir de gente. Además, como consecuencia del fútbol, han instalado una gran pantalla donde un grupo de alemanes se deleitaba viendo la victoria de su selección.

Nosotros decidimos sentarnos fuera, pues aunque en el interior había mesas libres, los que nos leéis ya sabéis que no soy muy amigo de televisión y bares… conjunción mortal.

En el exterior unas mesas altas junto a la puerta y otras tradicionales cruzando la calle junto a la placeta. Nos atendieron muy amablemente en cuanto nos sentamos. Que decir que con las temperaturas que tenemos estos días, lo que pedimos fueron dos cervezas.

Servidas en copa, bien frías, que en esta época siempre se agradece, nos pusieron al poco la tapa. No es a elegir, por sí alguien quiere saberlo. Esta primera consistía en un plato de champiñones con arroz basmatí. Francamente buenos, aunque a mí, y es una opinión muy personal, el arroz me gusta algo más pasado. Además, como se aprecia, tenía un tamaño más que aceptable.

La segunda ronda, porqué la primera tardó poco en “caer” consistió en otras dos cervezas, estas tomadas ya de forma más pausada. La terraza ya se encontraba llena, por lo que tardaron algo más en servir la tapa. De todas maneras, no fue un lapso de tiempo excesivo. Esta segunda tapa consistió en un plato de carne en salsa con champiñones y acompañada de unas patatas chips. La salsa muy, muy buena.

Estuvimos un rato bastante agradable, acompañado además por los gritos de los alemanes celebrando los goles de la mannschaft.

Así, casi sin darnos cuenta llegó la hora de irse. A la hora de pagar, un total de 8 euros hicieron el montante de la cuenta. Nos íbamos, tras un rato agradable, pensando en cual sería el próximo sitio que traer a estas páginas, que casi seguro va a ser…

Un viernes más volvemos a retomar una de las costumbres más granadinas como es el salir de tapas. Para evadirnos un poco de prima de riesgo, rescates camuflados y acoso de especuladores y mercados que mejor que salir a la calle, pasear por nuestra bella ciudad y tomar algo.

Esta vez, aunque seguimos en el centro, acudimos a un local que lleva abierto apenas un mes. Se trata de La Criolla, situado en la Plaza del Campillo Bajo y que literalmente, es colindante de otro de los sitios que hemos visitado como es el Gourmet 24. Algo más arriba esta el Sersara y enfrente tenemos el Guejareño Centro. Como se puede ver, la plaza es un concentrado de sitios para tapear, a los que se suma algún que otro restaurante. Y todos con terraza.

https://maps.google.es/maps?q=37.171438,-3.597256&num=1&t=w&ie=UTF8&z=14&ll=37.172332,-3.596242&output=embed
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Volviendo a La Criolla que es el sitio que nos ocupa, nos sentamos en la terraza, pues había una mesa libre. Estamos en un gastrobar, tan de moda últimamente por lo que a decoración y las tapas que presenta cuidan bastante la imagen.

Una vez sentados nos atendieron enseguida. Dos cañas para empezar la velada y a esperar la tapa, que como ocurre en otros sitios no es a elegir. La sorpresa al servirnos la tapa fue el parecido que tenía con la presentación que hacen en La Borraja. Esta primera tapa consistía en una latita de pipirrana con un boquerón en vinagre acompañado una tostada de salmón sobre una cama de queso blanco.
¿A que tiene buena pinta? Y es que parece que no, pero la presentación, además sobre unas pizarras negras, hacía que entrase por los ojos.

No tardamos mucho en pedir otra, repitiendo la bebida. Estaba observando por sí lograba ver cual era la segunda tapa que estaban sirviendo, pero no pude averiguarlo hasta que nos la pusieron.

Para esta segunda cerveza la tapa estaba compuesta de un sorbete de melón con ron y unas mini “salaillas” de jamón con queso. Aunque en mi caso, no toque el sorbete, pudo decir que tuvo éxito, pues mi acompañante, que se tomó los dos, dijo que estaba muy bueno.

Como veis, no son tapas muy abundantes, pero se salen de lo habitual. Además en una terraza y en el centro de la ciudad, sin coches y ruidos prácticamente, siempre se agradece.

A la hora de pagar el precio fue de 1,80 euros por cada consumición, lo cual como digo, para ser una terraza y en pleno centro, considero un precio más que acertado. En nuestro caso seguro que volveremos.

 

En esta ocasión os presentamos el nuevo local de un establecimiento clásico de la ciudad cuando de probar un buen pescado se trata. Junto a Casa Julio o Cunini, otro nombre insigne es Los Diamantes.

Han abierto dos nuevos locales en Granada, uno cerca de Serrallo Plaza y este que nos ocupa en Plaza Nueva.

En el final de la calle Reyes Católicos, en Plaza Nueva, a los pies de la colina donde se encuentra La Alhambra y en la línea imaginaria que separa dos barrios emblemáticos de la ciudad como son el Realejo y el Albaycin, encontramos bastantes sitios donde poder tomar algo. Ejemplos como La Gran Taberna, Los Manueles, La Trastienda y así un largo etcétera, le dan mucha vida a esta zona de la ciudad.

https://maps.google.es/maps?q=37.176633,-3.596038&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.176454,-3.595678&output=embed
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En este caso decidimos probar este nuevo local. Ya conocíamos el situado en la calle Rosario y la diferencia al entrar se nota. Amplio, con una decoración más moderna el interior lo forma una amplia barra a nuestra izquierda y una serie de mesas elevadas a dos alturas a nuestra derecha.

Aunque amplio, estaba totalmente lleno, por lo que nos costó algo de trabajo encontrar un hueco. Blanco y colores oscuros dominan el interior. El servicio, pese a estar el bar con gran cantidad de gente es fluido, pues no cesan de moverse camareros entre las mesas.

Nos pedimos dos cañas que nos sirvieron enseguida. Aquí las tapas no son a elegir y varían en función de lo que en ese momento salga de cocina. Además, al ser festivo, teníamos muchas papeletas de que la tapa fuese arroz, como al final así ocurrió. Un platito para dos personas de arroz, que no paella, pero que desde mi punto de vista estaba poco condimentado.

Ibamos con la idea de probar pescado, pues conocemos lo bien que lo preparan. En una segunda ronda, con otras dos cañas, si nos pusieron una tapa de pescado. En este caso boquerones, si bien, y como ya sabíamos, las tapas son más bien escasas. Normalmente uno termina pidiendo alguna ración, como así hicimos nosotros.

En nuestro caso media variada, pero media que nos pareció de menor tamaño que la que sirven por ejemplo en la calle Piedra Santa. Estaba compuesta de boquerones, rosada y gambas y que decir de como estaba. Muy buena.

En ese momento el sitio se estaba llenando con demasiada gente y ante la perspectiva de tener que terminar apretados, optamos por pedir la cuenta.
Un total de 18,50€ para todo que desglosado es: cada caña 2€, 50 céntimos por el pan (no lo habíamos pedido) y 12€ la media de pescado…

Un sitio en el centro de la ciudad que debido a su situación tendrá la clientela casi asegurada. Y nada más que decir…

Lizarran, una de las franquicias más conocidas fuera de nuestra ciudad en lo que a restauración y tapeo se refiere, ha abierto un establecimiento en Granada.
Estos locales se han dado a conocer por sus pinchos y sus tapas variadas, si bien aquí en nuestra ciudad, y debido a la fama de nuestras tapas, no han tenido cabida hasta ahora.
Y es que hace unos días se inauguro Lizarran Granada y allí que hemos ido para ver que tal y dar constancia de ello de forma gráfica.

Está en pleno centro de Granada, en la Acera del Darro, cerca de unos conocidos grandes almacenes y junto a otros sitios como D`Platos, Masae, Varagua o El Rincón de Cristobal.

https://maps.google.es/maps?q=37.169153,-3.597127&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.16964,-3.597937&output=embed
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En la parte exterior unos toneles con forma de mesa nos dan la bienvenida. Luego una pequeña terraza cubierta para los fumadores hace de entrada. Cuando llegamos estaba llena, y es que la temperatura en la calle aún acompañaba.

En el interior, un pasillo con la barra a la derecha acoge vitrinas con los primeros pinchos, mientras al fondo, un salón a doble altura se abre a nuestra izquierda. El sitio es espacioso y se aún conserva el olor a nuevo. Encontramos un numero considerable de unas diez mesas en las que poder tapear. La decoración no es muy abundante, pero tampoco se hace necesaria la verdad. Pizarras con los precios de los pinchos y botellas constituyen la mayor parte del fondo que hay tras la barra.

El servicio muy rápido. Nada más llegar nos preguntaron que deseábamos tomar y si no conocíamos el sistema se ofrecían a explicarnos como iba.
Ya habíamos frecuentado algún establecimiento de la cadena, así que no supuso mayor problema.

De entrada nos pedimos dos cañas y claro… un pincho. Como había hambre, el primero que vimos termino en la mesa. Era una cazuelita de paella que una de las camareras llevaba en una bandeja.

El arroz estaba bueno, algo que no se puede afirmar en otros sitios. A partir de aquí voy a tratar de contar lo que pedimos y como nos fue, algo que no es fácil cuando las tapas son variadas.

E primer lugar el precio de los pinchos varia según sea por ejemplo, de palillo plano (1€), palillo redondo (1,40€) o cazuelitas (1,90€). Junto a la anterior cazuelita de paella, de entrada cogimos 3 pinchos, uno de tortilla de patatas, otro compuesto por una rebanada de pan con jamón y una flor de queso y un tercero de y otro de panceta con salteado de verduras y polvo de maíz. Los tres estaban muy buenos y la flor hecha con queso tenía un aspecto muy curioso.

Una vez dimos cuenta de ellos, nos dispusimos a repetir. No he comentado que para servirnos tenemos dos opciones: bien cogemos un plato y nos servimos o sino, cuando sale el personal del bar de la cocina con las bandejas de pinchos anunciándolos entre las mesas, llamamos su atención y nos servimos.

En esta segunda ronda, junto a una coca cola y otra caña, pedimos otros 3 pinchos. Uno de los que anunciaron al salir de la cocina era una bola de bacalao rebozado; los otros dos, una tosta de jamón serrano, rellena de ensalada rusa de marisco (este ha tenido mucho tirón en el grupo de Facebook) y otra tosta de atún aderezado con distintas especies y verduras y aderezado con unas virutas de morcilla.

Puede gustar más o menos, pero originales son.
Algunos de nuestros lectores se pueden preguntar como se lleva la cuenta de lo que consumimos. Salvo las bebidas, que son apuntadas, para calcular el resto se cuentan los palillos que tenemos sobre la mesa. Tantos redondos, tantos planos… y se hacen las cuentas. Un sistema parecido al del Tintero en Malaga (salvo que allí son platos). Esto puede dar lugar a la picaresca en determinados clientes, pero considero que todos somos maduros a la hora de comportarnos.
En nuestro caso la factura ascendió a un total de 12,80 euros, desglosado en 3 cañas a 0,70 y un refresco a 1,20€.
Para el resto, podéis ver los precios que hemos indicado más arriba.

Al echar cuentas, no sale mucho más caro que el tapeo tradicional, con tapas extras incluidas y es práctico en algunas ocasiones, en las que a uno le basta con una sola bebida y prefiere tomar más de una tapa.
Esto junto con la variedad en las mismas, hace que sea una variante interesante al modo tradicional de salir de tapas.

Otra semana más, otro post más… a veces pienso que tenéis que estar hartos de tanto bar :-p.
Bromas aparte aquí estamos de nuevo, como decía, para presentar otro sitio nuevo. En este caso un lugar que (mea culpa) tenía en borrador y había olvidado publicar.

Se trata del bar D`Platos. Lo podemos encontrar junto al reciente Lizarrán del que también tenemos pendiente (como Diamantes Plaza Nueva) la publicación del post. Más exactamente en la Acera del Darro, muy cerca de otros sitios como Varagua, El Rincón de Cristobal o Masae.

https://maps.google.es/maps?q=37.169106,-3.597089&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.170123,-3.597604&output=embed
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Antes de nada disculpad las fotos, pues no hemos podido poner más debido a la gran cantidad de gente que había y se hacía difícil no molestar para conseguir las imagenes.

Normalmente el bar goza de una clientela abundante a todas horas, dado el centrico lugar donde está ubicado, paso de muchos granadinos.
Como decía tras la última modificación se le ha añadido una terraza cubierta en la entrada y en el callejón que hace de lateral hay una serie de mesas a modo igualmente de terraza.

En el interior, con colores blancos dominando el local, la sensación de limpieza y frescor es la nota dominante. Una barra a la derecha nos da la bienvenida, mientras a la derecha unas mesas amplias permiten tanto tapear como probar algún plato.

En nuestro caso nos sentamos en una de las mesas a la entrada. Rápidamente una atenta camarera nos atiende. Nos pedimos cuatro cañas y como estábamos hablando olvidamos pedir la tapa. Esta es a elegir de entre las que hay en la carta. Para esta primera ronda las tapas que elegimos fueron carne en salsa y ensaladilla rusa. Las variedades permitidas, si la memoria no me falla, son de dos por ronda.
La presentación muy buena… que junto con el blanco de la mesa ayudan a las fotos :-p. Bromas aparte, el tamaño, aunque no excesivo cumple con su cometido.

Al terminar esta primera ronda el sitio está lleno y hay gente esperando en la barra por sí alguna mesa queda libre. Nosotros decidimos repetir. Una segunda ronda, esta con Heineken y cañas de por medio.
En esta ocasión las tapas elegidas son unas tostas de salmón ahumado (tres) y otra rebanada de crujiente, con bacalao aderezado con hiervas. Ambas adornadas con hojitas de lechuga que siempre da color.

El aspecto es llamativo… y los clientes de la mesa contigua, curiosos de la tapa pidieron las mismas.
Como decía antes, el sitio se había llenado y ya era algo incomodo pues la gente estaba demasiado pegada. Además se hacía tarde y teníamos que irnos antes que la carroza se transformase en calabaza…

A la hora de pagar me vais a disculpar, pero no recuerdo exactamente los precios. Creo y digo, creo que era 1,80€ cada consumición. En un principio, en la apertura, pusieron las cervezas Heineken (1/5) a 1,50€ con caña. No obstante volveré para poner al día los precios.

Os recuerdo que para cuando estéis leyendo este post, DeTapeoPorGranada estará (en algún momento) en la III Feria de la Cerveza que se organiza en la explanada del Palacio de Congresos y de la que daremos cuenta la semana que viene en un artículo.

Como todos los años, este 2012 hoy comienza auspiciada por el diario IDEAL de Granada, la conocida Feria de la Cerveza. Este año será su tercera edición y tendrá lugar entre los días 31 de Mayo (hoy) y 3 de Junio en la explanada del Palacio de Congresos. Como en las otras dos ediciones, DeTapeoPorGranada ha estado allí para dar constancia fotográfica de todo lo que ha acontecido y aquí tenéis las fotos.https://maps.google.es/maps?q=37.166105,-3.599535&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.165156,-3.599675&output=embed

Ver mapa más grandeAntes de nada ubicar el evento. Como decíamos en la explanada colindante al Palacio de Congresos.


Antes de nada el interior… amplio y con mesas para que no haya problemas de sitio



La lista de las distintas raciones que podíamos pedir.
El precio de la jarra de medio litro (jarra de regalo incluida) era de 3 euros, y sin jarra de 2,50 euros.
El precio de cada plato degustación era de 6 euros (un euro más que el año pasado).





Nuestra elección, rosada y champiñones rellenos. Lamentablemente los champiñones no han salido en la foto.



Seguimos haciendo una ruta por los barrios de Granada. Si la semana pasada nos acercamos a los alrededores del Parque de las Ciencias, hoy nuestro objetivo está en la Avenida de Cervantes.
Hace un par de meses conocimos la zona gracias a Versión Original y hoy seguimos subiendo un poco más para probar las tapas de Bellevue.

Para encontrarlo debemos llegar hasta le final de la citada avenida, más exactamente ne la confluencia con la calle Sancho Panza.
En esta ocasión también repetimos en la terraza, por lo que las fotos omiten el interior.

http://maps.google.es/maps?q=37.163292,-3.587589&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.163454,-3.587417&output=embed
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En la parte exterior unos toneles nos dan la bienvenida. Con eso además podemos intuir que los vinos tienen un especial protagonismo.
La terraza está compuesta de unas cinco o séis mesas, de las cuales la mitad estaban ya ocupadas pese a lo temprano de la hora.

Nos atendieron enseguida y no dudamos en pedir dos cañas. Aunque no hacía mucho calor ese día era lo que más apetecía. Respecto a las tapas, no figuran en la carta. El camarero nos las dijo de memoria y creo que cambian cada día según lo que tengan.
De todas maneras eran diferentes a lo que estamos acostumbrados por regla general. Nosotros para empezar nos pedimos una tosta crujiente de paté con anchoas acompañada de unas aceitunas.

 

Con el tiempo que hacía y la caña supo a gloria. Ni que decir cabe que poco duró en la mesa, por lo que volvimos a pedir otra ronda. Fueron otras dos cervezas, pero en esta ocasión cambiamos la tapa.
Si mal no recuerdo, había filetitos de poularda, lentejas, sardinas en escabeche…
Nosotros pedimos algo muy nuestro, tortilla de patatas, que venía presentada en forma de pincho e igualmente acompañado por las eternas olivas.

 

En esta ocasión si saboreamos algo más la tapa, pero no todo lo que hubiesemos querido, pues se empezó a nublar y levantarse aire, lo que nos hizo abandonar la terraza.
El precio era de 1,85€ cada consumición. Había además una carta de tablas que tenía buena pinta y “cuñas”, que no se exactamente a que se refiere.

Nos quedamos con las ganas de probar algún vino, pero eso en otra ocasión con mejor tiempo o por la noche.

Esta semana vamos a mal acostumbrar a nuestros lectores. Y es que sí ayer viernes os hablamos del Bellevue, hoy de forma imprevista os presentamos un sitio nuevo: Moa Gastrobar.

Situado en la calle Rosario, ocupa el lugar del antiguo Danubio. Esta en pleno centro muy cerca, por no decir puerta con puerta, e otros sitios como La Pajuana Creativa o Los Diamantes.

https://maps.google.es/maps?q=37.172748,-3.596236&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.172641,-3.595212&output=embed
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Se trata de un local moderno, con decoración cuidada y minimalista. Predominan los tonos claros y la limpieza de lineas. Una barra en forma de “L” nos recibe en la entrada. A la izquierda, un grupo de 4 mesas altas donde poder tapear o pedir algo para compartir. A la derecha, junto a la barra, un pequeño comedor. Me recordó al concepto del Versión Original.

Al llegar no había demasiada gente, por lo que no tuvimos problema para elegir sitio. Nos pedimos dos cervezas mientras ojeábamos la carta. Hay platos para compartir y picar y las tapas no son a elegir. Según nos comentaron, buscan tener un carta con platos de distinto origen, donde prime la originalidad y la calidad y van cambiando y añadiendo de forma frecuente.

En nuestro caso la primera tapa estaba compuesta de dos rebanas de pan con lomitos de cerdo al whisky con manzana. Aunque a mí la manzana no me gusta, he de decir que estaba muy bueno y nos supo a poco.

No tardamos mucho en terminaresas cañas, por lo que pedimos otra. Nos gustó la música “popera” que acompañaba la velada. Nos pedimos otra segunda ronda… otras dos cañas y en esta ocasión la tapa era de queso con mermelada de pimiento rojo. La presentación cuidada y un servicio muy atento.

Como nos habíamos quedado con algo de hambre y vimos pasar un plato con buena pinta, decidimos probar. Se trataba de cho buey con shitakes y vermicelli de arroz. Para los que desconozcan qué es, como me pasaba a mí, se trata de tiras de pollo con verduras acompañadas de una especia de fideos chinos (vermicelli) y una especie de algas (shitake), pero no estoy demasiado seguro. Tardaban algo en servirlo debido a que tenían que preparar el plato desde cero, que es algo que luego se nota en el sabor.

A la hora de pagar el precio de cada caña fue de 2€ y el plato 7,50€. He de destacar el trato cercano y amable que tuvieron, algo que no es frecuente y que siempre es de agradecer.

Buenos  días/tardes/noche… según la hora a la que leas esto… querido lector, es viernes y ya sabes lo que toca, un sitio nuevo en la guía de tapas por excelencia. Y en esta ocasión vamos a hablar en este post de uno de los sitios de los que Laury García e Isa nos hablaron en el grupo de Facebook.
Como véis, nuestros amigos siempre están al quite para ayudarnos con sitios distintos.

En esta ocasión hemos salido del centro de la ciudad y nos hemos acercado a los aledaños del Parque de las Ciencias, una de las zonas en expansión.
Nuestro objetivo… el bar La Cabaña del Río, en la calle Albahaca haciendo esquina con la Avenida del Mediterraneo, una perpendicular a la calle Juncos que sigue el curso del río Genil.
Muy cerca otros sitios como Dikken o El Parque del vino.

http://maps.google.es/maps?q=37.164091,-3.604717&num=1&t=h&ie=UTF8&ll=37.164002,-3.604589&spn=0.002732,0.005676&z=14&output=embed
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Como la calle es peatonal y muy amplia, íbamos buscando un sitio en la terraza, algo que encontramos de milagro, ya que las buenas temperaturas por la noche hacen que sea difícil encontrar huecos.

Nos sentamos y no tardaron nada en servirnos. Al poco se unieron dos amigos más, y en ese momento toda la terraza estaba ocupada.
La primera ronda consistía en tres cañas y un vino de verano. Me llamó la atención algo que ya no se estila en muchos sitios y es que el camarero nos preguntó si queríamos caña o tubo.Las tapas, de corte tradicional son a elegir, entre un máximo de dos variedades de entre las que tengan en cocina en ese momento.
Nosotros pedimos dos huevos de codorniz y dos montaditos de jamón y queso, ambos acompañados de unas patatas chips.

Al estar en la terraza no entramos a valorar decoración u otros aspectos. De todas maneras a simple vista parecía un local tradicional, sin elementos llamativos.

Al anochecer y acompañar la temperatura tardamos un rato en pedir una segunda ronda, pero llegado el momento lo teníamos claro… repetir lo anterior.
En esta ocasión cambiamos las tapas y nos decidimos por dos hamburguesas y dos lomos a la plancha con alioli. Como se aprecia el tamaño es más que apropiado y la hamburguesa, en concreto, era casera.

Entre tanto la manecilla del reloj marcaba ya las 11 de la noche, por lo que pensamos en cerrar allí la velada con una última ronda.
Repetimos las tres cañas y el tinto de verano y de tapa las dos hamburguesas, que esta vez fueron cuatro.

Al final, a la hora de pagar, una grata sopresa. El precio de todo fue de 18,90€, que desglosado no da como cantidades, las cañas a 1,50 y el vino de verano a 1,80€.
El precio es excelente, teniendo aún más en cuenta que estamos en una terraza, donde normalmente los precios se encarecen.
Supongo que el tubo, de toda la vida, tendría un precio también de 1,80€. Lo dicho, es un sitio más que aconsejable para estar noches de verano que se acerca a pasos agigantados.

Tras un par de fines de semana en los que nos hemos desplazado a los barrios a probar sitios nuevos (y volveremos a salir próximamente) regresamos al centro, para encontrar esos sitios que aún nos hemos visitado, si bien cada vez se hace más difícil.

En esta ocasión nos dirigimos a la zona de Plaza del Carmen, y a espaldas del ayuntamiento, en la calle Lepanto encontramos el bar Cisco y Tierra.

http://maps.google.es/maps?q=37.174685,-3.59834&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.174705,-3.598037&output=embed
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Muy cerca de otros como La Taberna de Gamboa, La Corrala del Carbón o El Pecado, encontramos este local, de ambiente tradicional.

Nada más entrar nos sorprende la decoración. Cargada, muy barroca, con elementos de distinta procedencia. Así podemos ver desde utensilios de cocina tradicionales, a alimentos o incluso una báscula.

A nuestra derecha queda una barra, en la que entre toneles y algunos elementos, encontramos un hueco. El bar estaba a media capacidad y unas mesas que tienen en la parte central estaban ya ocupadas.

No obstante nos atendieron rápidamente. En primer lugar nos pedimos una caña y un vermouth, ya que con el tonel delante era una tentación (no me gustó el exceso de hielo en el vermouth, pero es habitual en muchos sitios). Las tapas no son a elegir, pero nos guiamos por lo que veíamos en las distintas mesas. En nuestro caso la primera tapa para acompañar las bebidas fueron dos tortillitas con jamón, sobre dos rebanadas de pan. Estaban jugosas y bastante buenas. Las cañas no eran muy grandes, por lo que no nos duró demasiado.

Poco a poco el lugar se había llenado de gente, y los huecos en la barra eran un tesoro codiciado. En eso nosotros mientras tirábamos las fotos que veis, pedimos una segunda ronda.

Esta vez fueron dos cañas. La tapa que nos sirvieron en primera instancia para esta segunda ronda era embutido ibérico, pero que ante nuestra petición cambiaron por otra. La que terminamos probado estaba compuesta de unas rebanadas de pan con panceta y jamón, acompañadas de una aceitunas.

Como podéis ver, todas, o al menos bastantes de los platos, están basados en la cocina y alimentos tradicionales, ya que a la vez vimos pasar lomo a la plancha, carne en salsa….

Mientras agotamos la segunda ronda el lugar se había completado, por lo que decidimos abonar la cuenta e irnos. El precio de cada caña era de 1,70€ y el del vermouth, no recuerdo exactamente, pero oscilaba alrededor de los 2€.

Con este sitio, hemos vuelto de nuevo al centro, pero tenemos en cartera volver a nuestros barrios. Si sabes de sitios que sean interesantes, no dudes en comentarlo tanto aquí o en los otros canales en los que estamos presentes (Facebook, Twitter, Tuenti o Google +).

Este post de esta semana viene por cortesía de Isa yRamón, que nos mandaron las fotos y los demás datos de la visita que hicieron al Palangre.

En esta ocasión volvemos a desplazarnos desde el centro de la ciudad a una las zonas conocidas por ser un buen lugar de tapeo y albergar numerosas terrazas ideales para el tiempo que entra.

Así nos dirigimos a los alrededores del Palacio de Deportes y del Nuevo Los Carmenes, más exactamente a la calle Carmen de Burgos.

http://maps.google.es/maps?q=37.154823,-3.587948&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.155212,-3.588704&output=embed
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El sitio de reciente apertura, pues está además ubicado en una de las zonas de expansión de la ciudad está especializado en pescado según me comentan.

Al entrar se observa un sitio amplio, con una barra larga y algunas mesas donde sentarse. La decoración clásica pero cuidada. Aunque estaba a tope les buscaron sitio rápidamente.

A la hora de pedir preguntaron y las tapas no son a elegir. Una primera ronda con 4 cervezas fue la elección y la tapa que les sirvieron la que acompaña estas lineas. Atún en salsa con cebolla de primero que en palabras de nuestros cronistas estaba muy bueno. Era un plato con una cantidad apropiada y que acompañó estupendamente la bebida.

No tardaron así en pedir otra, cambiando dos cañas por dos vinos de verano. Rosada o cazón en adobo, no me especifican, fue la segunda tapa. Me comentaron que tanto las cervezas como los vinos van hervidos en copa grande, algo destacable hoy día.

Ya era tarde, así que pensaron cerrar la velada en el local pidiendo una última ronda.
Repitiendo la anterior, solo cambiaba la tapa que les sirvieron. Unos pinchos de tortilla. Me comentan que esta si fue más escasa que las anteriores, pero que estaba igualmente buena.

A la hora de pagar el por las ocho consumiciones sumo un total de 24 euros, a dos por cada una, precio más que habitual últimamente en muchos establecimientos.

 

Cambio de aires para este fin de semana.
Emigramos de la conocida zona del centro de la ciudad a la calle Pedro Antonio de Alarcón, otrora nucleo de la marcha en la ciudad.
Es una zona de estudiantes y los sitios (en su mayoría que podemos encontrar son de ambiente joven).
Esta vez hemos ido a un sitio del que nos hablaron Isa y Ramón; vamos a la Tita Paca.

Para ubicarlo no tiene perdida; calle Pedro Antonio de Alarcón, paralela al Camino de Ronda entre Socrates y Obispo Hurtado.

Al entrar una barra queda a nuestra izquierda, con profusión de madera, a modo de taberna antigua. Al fondo unas mesas donde poder tapear o pedir alguno de los platos o raciones de la carta.
La decoración es tradicional, algo recargada a lo que contribuye que el local no es muy grande.
El servicio es rapido a lo que contribuye que la cocina esta junto a la barra y no tardan nada en preparar las tapas.

En nuestro caso nos quedamos en la barra, ya que había un hueco y las mesas estaban todas ocupadas.
Esta vez sí que las tapas son a elegir. Para acompañar las cervezas en la primera ronda decidimos pedir pinchitos.
Los sirvieron en un platito pequeño con algunas patatas chips. Lo mejor de todo fue la jarra helada de cerveza, que para la epoca que viene siente genial.

Debido a que no eran muy grandes al poco rato pedimos otras dos cervezas.
Esta vez la tapa que elegimos fueron dos hamburguesas, también acompañadas de chips.

El sitio se había llenado por lo que optamos por saldar la cuenta e irnos.
El precio fue de 1,80€ cada consumición.

Otro día más y por fin parece que llega un fin de semana con buen tiempo. O al menos eso deseamos.

En esta entrega seguimos por la zona centro, si bien en la siguiente cambiamos a… bueno eso a su debido momento.
Estamos en el Realejo, en la calle San Antonio, perpendicular a la calle Varela.
Muy cerca de La Esquinita, Los Diamantes…

http://maps.google.es/maps?q=37.172658,-3.596472&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.17253,-3.59652&output=embed
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El sitio que os presentamos en esta ocasión se llama Raro de Luna..
Lo podríamos englobar en la categoría de gastrotabernas, concepto muy de moda últimamente.

Es un local de espacios diáfanos, con dos posibles entradas y una planta superior con tres mesas.
En la parte de abajo, dividida en dos mediante una barra encontramos un grupo de pequeñas meas junto con una barra en la pared.
En la otra parte y a doble altura una mesa alta y alargada con taburetes.

La decoración es minima, predominando el color blanco, con la madera y el hierro como complementos.
Nosotros nos quedamos en la parte izquierda, en la barra que había en la pared.
La barra estaba llena, al igual que las mesas y no no habíamos percatado de la existencia de la otra parte.

No tardamos en pedir. En primer lugar dos cañas. Aunque creíamos que las tapas eran a elegir, no era así, por lo que nos tocaba esperar.
Las dos cañas tenían un tamaño apropiado y no tardaron nada en servirlas.

Al igual que la tapa. En la primera ronda nos sirvieron dos tostadas de ensalada de pimientos, tomate y cebolla coronadas con un tronquito de melva (algo que parece se ha puesto de moda).
Cumplía su cometido mientras el sitio era un bullicio constante.

Estuvimos ojeando la carta tanto de vinos como de platos.
En la segunda ronda nos decantamos por dos vinos, un Liberalia y un Joseph Foraster, dos Riberas del Duero.
En esta ocasión la tapa estaba compuesta de dos cubiletes de brocoli con jamón y bañados en salsa de yogur.
Una tapa que ha tenido bastante éxito en el grupo de Facebook la verdad.

Tuvimos ocasión de volver a pedir otra ronda, con los mismos caldos y acompañando estos cons dos tiras de queso asturiano sobre crujiente de pan. Esta foto como podéis comprobar ha sido extraviada… mea culpa.

A todo esto, el sitio estaba completamente lleno. Habíamos estado tirando las fotos y ni nos habíamos dado cuenta de la carta que ojeamos detenidamente. Platos para probar donde predominan las chacinas y productos ibéricos.

El precio de cada cerveza era de dos euros y los vinos oscilaba desde los 2,50 en adelante.

La semana pasada con aquello de las fiestas adelantamos la publicación al miercoles y nos agrada que haya sido bien recibida.

Esta vez volvemos a la habitual rutina, donde los viernes son para una gran parte de la población sintoma del fín de la semana laboral y comienzo del descanso.
Y que mejor que tomar unas cañas. En esta ocasión volvemos a nuestro querido Realejo tras nuestras excursiones a otras zonas de la ciudad.

En el lugar que ocupaba el desaparecido Rincón de Peñabón encontramos hoy La Esquinita.
Estas son nuestras experiencias.
Está en pleno corazón de la ciudad, en la calle San Matías, al lado de Coco’s Bar y muy cerca de otros como La Pajuana, Garnatí, Los Diamantes

Nos encontramos ante un local pequeño, con una barra en forma de “L” situada a nuestra derecha al fondo. En la entrada unos toneles a modo de mesas y una especie de barra junto a la pared que rodea la entrada.

La gente tiene ocupados casí todos los sitios, por lo que solo nos queda un pequeño rincón junto a la barra. De todas maneras nos ubicamos sin problema disponiendo incluso de taburetes para sentarnos.
Decoración clásica, algo recargada en algunas zonas, limpieza y conversaciones amenas entre los clientes era lo más destacable al entrar.

Justo en ese momento nos preguntan que queremos. A destacar la amabilidad del camarero en la barra y de la chica que estaba sirviendo.
Dos cañas por favor.

Pese a como digo estar lleno, no tardan en absoluto.
Las tapas no son a elegir… toca esperar.
En esta primera ronda dos cuñas de tortilla de patatas con un poquito de mojo picón, o algo similar.

El sitio a veces estaba más tranquilo pero otras la actividad era más intensa al estar lleno.
Mientras mirábamos la carta de platos y raciones ya la curiosa decoración que recordaba a al Chikito.

En eso pedímos la segunda ronda… otras dos cañas.
Esta vez una tapa que parece estar de moda, pues no hay sitio en las últimas semanas que no nos la hayan puesto.
Se trata de una rebanada más o menos grande de pan con pimientos asados con cebolla y caballa (o melva o atún, depende el sitio). No está mal, pero cuando te lo ponen en tantos sitios ya cansa, aparte que a todo el mundo no le gusta el atún… y podrían poner morcilla o callos 🙂

El sitio en ese momento estaba lleno y junto a que era viernes y la semana pasaba factura a esas hora decidimos irnos.

Antes de nada, abonar la cuenta que si mal no recuerdo era de 7,20€ por las cuatro cañas.
Y ya preparado el siguiente… ¿tenéis un cohete?

Actualización Julio 2013: Posiblemente está cerrado


Otra entrega más y otra ocasión en que salimos del centro para descubrir sitios donde tapear, que los hay y muy buenos.
Esta vez guiados por la recomendación de Patricia, una amiga del grupo en Facebook, que nos aconsejó brillantemente.

Se trata de la gastrotaberna Versión Original y a ella que encaminamos nuestros pasos.

Nos dirijímos a la Avenida de Cervantes, mas exactamente a la calle Guarnón.
Es una transversal de la citada avenida situada más o menos a la mitad de altura, por lo que no tiene perdida.
A unos 10 metros de doblar la esquina lo podemos encontrar sin problema.

Mientras entramos vemos en el exterior un grupo de tres mesas altas a modo de pequeña terraza y unos voladizos en las ventanas que hacen la función de mostrador.
Una vez dentro una pequeña barra y la cocina quedan a la derecha, mientras el resto del espacio, amplio y diáfano, a doble altura está ocupado por mesas altas en su parte inferior y otras tradicionales para comer en el piso elevado.

La decoración es cuidada, con predominio de la madera en suelos y ventanas.
El sitio transmite frescor y limpieza. Nadie diría que llevan casi un año abiertos, pues parece que inauguraron ayer.

Al entrar había unas cinco mesas ocupadas y nos atendieron enseguida.
Nos pedimos dos cañas. Las tapas no son a elegir, por lo que nos tocaba esperar la sorpresa.
En esta primera ronda para acompañar las cervezas nos pusieron unos picatostes con una especie de salsa aderezados con sésamo y un trocito de melva acompañado todo por unas aceitunas.
Como el pan frito me encanta, la mezcla de sabores estaba francamente buena.

Una vez dimos cuenta de la primera, pedimos otras dos cañas.
Teníamos curiosidad por seguir probando tapas.
La segunda fueron unas anchoas sobre cebollitas asadas cubiertas por paté de aceitunas.

Como se puede apreciar, las tapas se salen de lo habitual y juegan mucho con la mezcla de sabores.
El sitio hace honor al apelativo “gastro”.

Poco a poco el sitio se había ido llenando con más gente, pero aún así no había retrasos.
Mientras esperábamos la tercera ronda, ojeábamos la carta.
Estaba compuesta de platos elaborados, del mismo estilo que las tapas con nombres igual de sugerentes.
A la par que nos traían la tercera tapa compuesta por rodajas de berenjena rellenas de pimientos, tomate y queso decidimos pedir media ración de secreto ibérico con salsa de patatas y trufa.

Y bajo estas lineas el secreto ibérico

En esta ocasión tardaron algo más, si bien eso pasó con otra mesa que había allí al lado. Pero el motivo estaba más que justificado. A diferencia de otros sitios, aquí todos los platos los van elaborando sobre la marcha, nade de tenerlo ya preparados, por lo que es normal tardar un poco.

Y al servirnos el plato, la espera valió la pena.
Estaba delicioso… y además iba acompañado por dos bollitos de pan hecho con cebolla y tomate.
Como digo nos dejo un sabor de boca estupendo.

Así llegó la hora de marchar. Cuando nos dimos cuenta eran las cuatro y media de la tarde.
Había pasado el tiempo volando.
El total del importe fué de 17€, siendo cada caña 1,80€ y en nuestro caso la media si mal no recuerdo 5,80€.

En resumen se trata de un sitio que recomiendo si queremos probar nuevos sabores y mezclas a la vez que disfrutamos de un ambiente agradable y tranquilo.

Y como última curiosidad, comentar que tienen página web.
Uvegastrotaberna.

Este fin de semana cambiamos de aires. Y es que a comienzos de semana santa y aprovechando que unos días antes hizo un tiempo genial, pensamos en dar un paseo (y menudo paseo desde Puerta Real) hasta el populoso barrio de la Chana.

Entre otras cosas este barrio destaca por tener una zona de tapeo conocida por las terrazas y el tamaño de las tapas, siendo esta época ideal para dar una vuelta.

La zona donde podemos encontrar más bares es la que es llamada popularmente “las torres”.
Esta situada a la entrada de la antigua carretera de Malaga, una vez hemos pasado el paso inferior bajos las vías del tren, quedando a nuestra izquierda si vamos en sentido descendente.

http://maps.google.es/maps?q=37.18719,-3.618348&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.186914,-3.618128&output=embed
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Como curiosidad las calles tienen casi todas nombres de peces.
Nosotros buscamos la calle Esturión, más en concreto el bar Sal y Pimienta, que lleva apenás abierto un mes.

Al llegar sobra decir que trás casi una hora andando a mediodía, tanto el hambre como la sed hacía que ya habían hecho acto de presencia.
Todas las mesas en el exterior estaban ocupadas, por lo que entramos dentro. Junto a la carta de tapas también pudimos ver esta otra que la completaba.

Una barra amplia permite desde tapear con una cerveza a pedir unas raciones o platos. A la vez hay un grupo de mesas donde nos podemos sentar, que fue lo que hicimos nosotros.

Nos atendieron rápidamente y nos pedimos dos cañas.
Aunque las tapas son a elegir nos comentaron que tenían arroz como tapa del día. Es algo habitual que en los fines de semana se prepare arroz o migas, así que nos decidimos a pedirlo.

La tapa no tardó y menos mal que así fue. He de reconocer que aunque no soy demasiado amigo de pedir arroz de tapa, este estaba bastante bueno.
Tenía ese toque casero del que carece en muchos sitios.

Mientras dábamos cuenta del plato, no hacíamos más que mirar a la calle por si alguna mesa se quedaba libre.
Como no era el caso, hablamos con Lola, la dueña y nos dijo que podíamos sacar una mesa más.
Y como cambiaba al estar al sol. Aquello era el paraíso sin tráfico y sin ruidos.

El ritmo era intenso, pues había faltado un camarero y se tenían que multiplicar para atender las mesas.
Sin embargo lo hacían siempre con una sonrisa y no se demoraban, lo cual siempre es de agradecer.

Una vez ubicados en el exterior pedimos otras dos cañas y como había hambre nos decantamos por pedir dos hamburguesas caseras.

El pan crujiente hizo que no tardásemos mucho en dar cuenta de ellas. Y claro, en pedir otra ronda, pues aún nos restaba un buen paseo de regreso y había que reponer :-).

En la siguiente ronda junto con las dos cañas nos pedimos dos bocadillos de lomo ali oli.
Como se puede ver las tapas tienen un tamaño generoso y puedes irte comido perfectamente.

Con el cambio de hora se agradecía el sol… pero todo tiene un final y nos tuvimos que marchar.
A la hora de pagar, el total de 10,80€ por las séis consumiciones nos pareció un buen precio, que dejaba cada una a 1,80€, que siendo en terraza y en la calle está muy bien.

A continuación algunas fotos más de otras tapas que tienen. Como siempre tenéis todas las demás en Picasa.

Lo dicho, pese a que nos pilla retirada la zona, seguro que volvemos en más de una ocasión a ponerle Sal y Pimienta al blog.

Y como un offtopic, una vez en la Chana, María de Candy´s nos había hablado de Jose Luís Ramos su mujer María y su nueva tienda, Buenissimo.

Como todos los que nos siguen en facebook saben que somos fans de Maria y sus postres, así que al saber que en Buenissimo vendían algunos de sus nuevos productos no dudamos en pasarnos.

Está tambien ubicado en la Chana, pero más bajo y en su margen derecha, en la calle Trebol junto al instituto y el supermercado Coviran.

http://maps.google.es/maps?q=37.191344,-3.62662&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.191232,-3.626314&output=embed
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Se trata de un establecimiento donde encontrar platos para llevar, ya preparados, pasando por cositas como arroz con boletus y champiñones a unas migas o una paella, aparte de tener productos delicatessen como vinos y aceites.

Nos estuvo comentando como funcionan, cuanto tiempo llevan y junto a los dulces compramos algunos con una gran pinta.

Así que fue un día completo en un barrio como la Chana, que esperamos se vuelva a repetir

Ha sido un fin de semana de buen tiempo el que tuvimos y que aprovechamos para salir.

Aparte de visitar a los amigos de La Qarmita, estuvimos de cañas en Sabores del Sur.

Y es que era sabado a mediodía y no se porqué pero no había manera de encontrar un sitio donde tomar algo en la ciudad y que tuviese algún hueco libre. Además, eso mismo nos ocurrió a la noche. En este caso estábamos en la zona de Plaza Nueva, que habíamos ido a La Buena Vida pero aún no habían abierto, por lo que guiados por nuestros piés llegamos hasta el lugar del que os hablo.

Se trata de, como decía, Sabores del Sur, ubicado en la calle de La Colcha, una perpendicular a Reyes Católicos en el tramo que discurre más próximo a Plaza Nueva y cerca de otros locales como Los Manueles y  La Trastienda.

http://maps.google.es/maps?q=37.176018,-3.596649&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.175774,-3.596842&output=embed
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Es un local de apertura reciente regentado por unas chicas y un chico bastante agradables. Una barra en forma de “L” de nuevo nos da la bienvenida.

Hay espacio en la barra por lo que nos quedamos allí; en el exterior algunas mesas altas en las que poder tapear y al fondo del local 4 mesas en las que poder tapear o pedir algunos platos o raciones y una pequeña barra en la pared en la otra parte.

Llama mucho la atención la decoración, con colores fuertes e intensos, algo estridentes y sin demasiados elementos decorativos, destacando sobre todo estos tres cuadros.

Nosotros pedimos en primer lugar dos cervezas. En una copa de generosas dimensiones, mientras dábamos los primeros sorbos, nos disponíamos a esperar las tapas.
En este caso, como en otros lugares, no son a elegir.

Teníamos la cocina enfrente, y además a plena vista, pero aún así no atinamos a ver que nos pondrían.
En el primer caso nos sirvieron dos rebanadas de pan con salmorejo y lomo a la plancha.
Tengo debilidad por ambas cosas así que mi opinión en este caso no puede ser muy imparcial.

La gente había ido entrando y las mesas del exterior ya estaban con clientes. Además viendo la hora y que sería difícil encontrar otro sitio, pensamos en repetir otra ronda allí.

Me llamaron la atención los vinos, de los cuales tenían una carta que no “atiné” a fotografiar por razones ajenas a mi voluntad :-).

Nos pedimos otras dos cañas y mientras como me gustó el cartel situado sobre nuestras cabezas me dispuse a fotograf… digo a grabarlo.

Nos pusieron de tapa ensaladilla de patatas y verduras, porque aunque estaban haciendo paella, aún no habían terminado.

Las fotos borrosas las achaco a una mala postura de la cámara, aunque las malas lenguas dicen que es porque le hice caso a lo que ponía en el cartel.

Así llegó la hora de pagar. Las cuatro cañas hicieron un total de 7,20€ que viendo los precios hoy día considero bastante razonable.

Otro fin de semana más. El tiempo pasa volando y ya se acerca la semana santa.
Con el objetivo de tener sitios donde poder tapear antes que suban los impuestos del alcohol y pasemos a estar más tiempo en casa 🙂 , seguimos aportando lugares nuevos.
En este caso se trata de un local que hacía un par de semanas que visitamos pero que aún guardábamos en el archivo.
Es La Taberna del Carmen.

Para encontrarlo debemos acudir a la Plaza de Menorca, muy cerca de La Casa de la Cerveza, Omkaslum, Pöe y de la Plaza de Gracia es de fácil acceso.

http://maps.google.es/maps?q=37.173934,-3.606254&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.173761,-3.606474&output=embed
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Con un nombre tan granadino como Carmen, no es sin embargo un sitio tradicional.
Es un local pequeño, con decoración moderna donde predominan los tonos grises, colores oscuros y el metal.
Una barra en forma de “L” (parece que las barras suelen ser así) queda a nuestra derecha mientras que un grupo de 4 o 5 mesas están disponibles para tapear o pedir algo de comer en el lado contrario.

En nuestro caso lo visitamos un sábado de aquellos de bajas temperaturas y aunque al entrar estaba casi sin gente, al salir había gente esperando en la puerta.

Nos sentamos en la barra, de metal y cristal, lo que le daba junto con lo colores y el frontal de botellas un toque algo frío.
Pese a ello nos atrevimos a pedir dos cañas. Las tapas no eran a elegir, cosa que a veces puede ser un handicap importante…

En nuestro caso y para acompañar estas dos cañas nos sirvieron dos rebanadas de pan crujiente con jamón asado, acompañado todo por unas patatas chips y unas olivas 🙂 (dedicado a Sil).

Pese a que no era de un tamaño excesivo vino bien para abrir boca.
Olvidé comentar el trato, rapido y eficiente, si bien no me gusta (personalmente) que me pregunten que deseo cuando he terminado la consumición.

El sitio se iba llenando y en la barra ya estábamos más apretados.
No obstante, como es costumbre pedimos otra más.
Como he comentado antes, el frontal estaba configurado por un mueble frío lleno de botellas de vino.
En todas marcaba los precios, tanto por botella como para copear, con unos precios que arrancaban desde entorno a los 3€ (la copa).

En nuestro caso repetimos dos cervezas, que además eran de un tamaño generoso.
Y bueno, la tapa ne este caso puede que no le guste a algunos, como es el caso de mi acompañante.
Nos sirvieron dos cuencos con morcilla cocida y una rebanada de pan crujiente.

El tamaño lo vi bastante adecuado, si bien al dar cuenta de las dos tapas puede que eso influyese para dar esa opinión.
A la hora de pagar el precio habitual en muchos sitios que no es otro que 2€ por cada consumición.

Aunque no viene a cuento, en algunos lugares ya he visto los precios de una caña a 2,10 y 2,20, sin que destaquen por nada en especial, lo que me parece una pasada.

Os presentamos uno de los sitios de reciente apertura en el centro de la ciudad.
Más exactamente en el barrio del Realejo. Para todos aquellos que leéis el blog de manera habitual, supongo que sobra deciros que es una de mis zonas favoritas, por no decir “mi favorita”.

Se trata de La Borraja, un gastrobar que ahora están tan de moda. Lleva apenas unos meses abiertos y hemos decidido probar a ver que tal esta. ¿Nos acompañais?

En primer lugar vamos a ubicarlo. En la Plaza Fortuny, justo encima de la Plaza de Santo Domingo podemos encontrarlo y la verdad que no tiene perdida, porque además esta cerca de otros sitios muy buenos como el Jaraiz, Los Altramuces, Rossini, La Ninfa… y es que está además a un tiro de piedra del Campo del Principe.

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Ya cuando nos acercamos vemos como se trata de un local de ambiente cuidado, con una decoración mínima pero cuidada, con el cuidado en los detalles.
Describir el interior es más complicado; una barra no muy amplia y otra barra corrida alrededor nos permiten tomar algo. Incluso en las columnas hay habilitadas una especie de pequeñas barras para poder tapear.

Nos llamó la atención la cocina que con un cristal a modo de pecera y situada delante de la barra lateral, nos daba una perspectiva curiosa.
No hay fotos pues la cantidad de gente dificultaba sobremanera el hacerlas.

Pese a que el sitio estaba casi al completo, encontramos un hueco en uno de los laterales, con asientos y todo.
Y enseguida nos atendieron muy amablemente.

Como buen “geek” me llamó la atención el iPod Touch que he observado ya en bastantes sitios como forma de tomar nota.
Al pillarnos algo de improviso pedimos lo primero que se nos vino a la mente… dos cervezas.

Las tapas no eran a elegir, si bien hay una carta con platos y raciones para tapear.
En nuestro caso para acompañar a las dos cañas nos pusieron una pizarra con dos medallas de couscous con carne y cebolla caramelizada.

Pese a que no era muy grande, la mezcla de sabores estaba muy lograda.
Sobra decir que no duró mucho… por lo que no tardamos en pedir otra.

Esta vez pedimos una carta de vinos; de entre los que nos llamaron la atención para copear no había, así que al final pedimos un Finca Resalso de Emilio Moro.

Este sirvió para acompañar la tapa que veis; no sabría deciros que es. Pollo con unas tiras de crujiente de jamón y un toque picante… delicioso pero al que no le sé poner nombre :-).

La presentación de las tapas, la originalidad, limpieza y trato es algo que me agradó bastante.

Y sin más dilación vamos con el precio.
Las cañas tenían un precio de 1,80€ cada una y el vino en este caso era de 2,90€.

Un precio no excesivo para una agradable velada.

Como comentamos la semana pasada, en esta ocasión nos toca cambiar de barrio y de aires.
Gracias a Isa y ramón que nos mandan las fotos y nos remiten la crónica en la que nos cuentan que tal les fue tapeando en el barrio del Zaidín.

Fueron al bar Puerto Madero, situado en la Avenida de Cadiz, cerca la zona donde están los institutos no muy lejos del bar Porras.

http://maps.google.es/maps?q=37.156477,-3.602867&num=1&t=h&ie=UTF8&ll=37.156475,-3.603127&spn=0.002544,0.005681&z=14&output=embed
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El bar tiene una forma alargada, con la barra en forma de “L” y unas mesas a nuestra izquierda donde poder sentarnos.

El bar es de estilo tradicional, con madera alrededor y sin excesivos elementos decorativos.
Estábamos ojeando la carta, donde aparte de la tapas aparecen platos combinados y raciones.

El trato es muy amable y rapido por lo que no tardaron nada en servir.
Lo regenta una pareja argentina muy simpática y suele estar lleno casi todas las veces que hemos ido.

En la primera ronda con una caña y un vino de verano las tapas fueron de salmón con guacamole y caviar, y otra de albondigas que aparece al fondo.

No duraron demasiado pues el hambre era importante, por lo que repetimos ronda. En esta ocasión y ente las que aparecían en la carta los decantamos por una llamada pollo puerto madero (que es como se llama el bar) que consiste en tiras de pollo empanado con una salsa que hacen ellos. Esa es para dos personas.

En ese momento el sitio se encontraba ya repleto de gente y nos dispusimos a pedir dos vinos de verano.
La tapa que los acompañó fue un bocadillito de morcilla picante y una  hamburguesa.

A destacar el precio de la caña, 1,60€ y el de los tintos de verano a 1,75€, muy bien de precio y más aún con unas tapas que podemos elegir.

De nuevo estamos a las puertas del fin de semana.
Tras el anterior en el que tuvimos un puente aquí en Andalucía, volvemos a la normalidad.
Y en esta ocasión con un sitio que me habían recomendado hace unos días.

También en la zona centro, un lugar muy concurrido. Vamos a enseñados nuestra visita al Corral del Carbón.

Esta en la calle Mariana Pienda junto al monumento que le da nombre. Cerca de otros sitios como la Taberna de Gamboa, El Pecado… y a espaldas del ayuntamiento.

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Nada más llegar llama la atención la entrada, con una decoración a modo de casa antigua con macetas y un pequeño pilar a la izquierda.

Una barra a la derecha junto a la cocina y unas mesas en el centro para tapear es lo primero que vemos.

Encontramos un hueco en la barra pero al poco eso ya era misión imposible.
Nos atendieron enseguida, muy amablemente y nos pedimos dos cañas.
Las tapas no son a elegir.

Mientras observaba el sitio, ví como a mis espaldas había una estancia, con un cartel que indicaba “Salón del Whisky”.

La decoración me gustaba, aunque clásica resultaba barroca, recargada, con muchas macetas.

Mientras nos sirvieron la tapa. Se trataba de hojaldre con ensaladilla rusa.
Muy bueno aunque quizá le faltaba algo de sal :-).

Otro de los sitios curiosos es el comedor, situado al fondo y del que os dejo la foto que veis abajo.

Como nos quedamos con hambre pedimos otra ronda, otras dos cañas, y en esta ocasión la tapa era empanada casera de pollo. Muy muy buena…

Además, a la vez también pensamos en probar algo para picotear.
Entre la carta nos decantamos por una milhojas de verduras con ibérico, queso de Idiazabar y aceite de trufa.

Son las fotos que veis y la combinación de sabores era exquisita.

Llegamos así al final de la velada, que cerramos con la cuenta. Un total de 20€, con cada cerveza a 2€.

Un sitio más que os dejamos… y para la próxima ocasión cambiamos de barrio y de estilo… permaneced atentos.

Estamos en la antesala del puente del día de Andalucía.
Nuestras calles se llenaran de visitantes y si podemos colaborar con nuestro granito de arena para que disfruten más y mejor de nuestra ciudad, pues encantados.

Os traemos como nos fue en nuestra visita a la vinoteca Antonio Perez, en una entrada en la que hemos puesto mucho cariño.
En la calle Trinidad Morcillo, junto a la Facultad de Ciencias, podemos encontrar este local, diferenciado por su tipología de todos los que le rodean, de ambiente eminentemente estudiantil..

http://maps.google.es/maps?q=37.177898,-3.608515&num=1&t=h&ie=UTF8&z=14&ll=37.177761,-3.608467&output=embed
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Llegamos temprano, sobre las nueve y media de la noche, por lo que nos encontramos solos… una gozada.
Una barra en forma de “L” nos da la bienvenida, con un local decorado de manera tradicional, con profusión de madera y elementos clásicos.
La música jazz nos acompaña mientras tomamos asiento.

Al estar solos charlamos con el dueño, ya que le llama la atención al vernos tirar fotos.
De entrada no teníamos muy claro que pedir, decidiendo mi acompañante pedir una caña.
En mi caso me decido por un vino, eligiendo de entre la carta un Montal Monastrell de 2008.

La botella fue abierta ex profeso, por lo que la frescura del vino estaba asegurada.
Delicioso… y más aún cuando nos sirvieron la tapa.
Un platito de jamón acompañado de dos tostadas de salmorejo.

Poco a poco el local se fue llenando de gente.
Aún así el ambiente era muy agradable y habíamos elegido el mejor lugar, un rincón muy acogedor refugiados del frío del exterior.

Decidimos pedir una nueva ronda… en esta ocasión dos Ribera del Duero.
Era un Monasterio de San Miguel. La botella también fue abierta expresamente.

La tapa, olvidé comentar que no es a elegir.
En esta ocasión… dos rebanadas de pan con morcilla desmigada acompañada de unas aceitunas.

A estas horas las agujas del reloj ya rondaban las once de la noche… por lo que pensamos en cerrar la velada allí mismo.
Había hambre por parte de mi “acompañante” y pedimos una rosca rellena.
Entre las posibilidades estaba relleno de morcilla, salmorejo y jamón, sobrasada y queso o jamón con tomate.
La elección, jamón y salmorejo.

Para ello optamos por pedir otros dos vinos, en esta ocasión otro Montal Monastrell (Castilla y León) y un Rioja, en este caso un Montesa.
La tapa esta vez fueron dos rebanadas de pan con longaniza aderezada con sesamo y una salsa que no sabría definir.

Llegó entonces la hora de irnos y pedir la cuenta. El precio fue de 23€, rondando el precio de los vinos los 3€.
Una velada muy agradable que llegó a su fin pero que pensamos repetir.
Que disfrutéis este puente y si visitais algún sitio nuevo… no olvideis nombrar que lo visteis en
DeTapeoPorGranada.

En el centro de Granada están abriendo una gran cantidad de locales donde poder disfrutar de sus tapas.
Así podemos disfrutar de la gastronomía de la tierra en muchos y buenos sitios.

Ejemplo de ello es este que os traemos. Se trata de la Taberna Granados, que con apenas dos semanas de vida ya goza de una buena salud y de una clientela abundante.
Está ubicada en el centro de la ciudad, junto a la Basílica de la Virgen de las Angustias, haciendo esquina con la calle Puente de la Virgen. 

http://maps.google.es/maps?q=37.169936,-3.596686&num=1&t=w&ie=UTF8&z=14&ll=37.169693,-3.597052&output=embed

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Viene a tomar el mismo nombre ya la misma ubicación del bar Granados, famoso por el vino de Mejorana, que cerró a finales de año.
Con su misma estructura y los cierres de madera que lo hacen característico.

Ahora está regentada por gente nueva, una joven pareja, ella de origen francés, muy simpáticos.
El bar como comentaba antes conserva su estructura primitiva, con una barra en forma de “L” pero ha cambiado la decoración; ahora todo es nuevo, pero mantiene algunos elementos antiguos como son los poster de temática taurina y un reloj que nos recuerdan el pasado del local.

Encontramos sitio en la barra, pero rapidamente el bar se llenó, por lo que la gente ya se acumulaba en una doble fila. Nos pedimos dos cañas en la primera ronda.

Las tapas no son a elegir… vimos pasar una especie de ensalada y unos cuencos… no sabíamos que nos tocaría.
En ese momento nos sirvieron un plato con dos cuencos individuales con un caldo. Tenía una textura que lo hacía más similar a una crema. Preguntamos y nos comentaron que era una crema de guisantes con huevo y en la que me pareció distinguir también piñones.
Estaba caliente y es que con el frió que ha hecho estos días, era algo que sentaba muy bien.

Era además la primera vez que me habían puesto como tapa una crema o consomé y tengo que reconocer que me llamó bastante la atención.

Conservábamos el sitio en la barra no sin ciertas dificultades, ya que no paraba de entrar gente.
En eso nos dispusimos a pedir de nuevo. Había una carta de vinos cerca y pense en cambiar, así que pensamos en pedir un vino, pero ¿cual?.

Nos decidimos por un Aptus, un Ribera del Duero que estaba francamente bueno.
Mientras esperamos la tapa ojeábamos la carta; hay platos y raciones y entre los vinos hay denominaciones de origen de varios sitios (Granada, Rioja, Ribera del Duero…).
En tanto nos sirvieron la tapa; parecía morcilla y a mi acompañante se le hizo un nudo pensandolo :-).
Y cuando se lo comenté al camarero su respuesta fué… “probadlo y luego me comentais”.

Y eso que hicimos… y no, no era morcilla. Era una rebanada de pan con paté de aceitunas, conocido con el nombre de “tapenade”, que estaba delicioso.
Nos duró poco en el plato… muy original.

Así llegó la hora de pagar.
El precio de cada caña era de 1,70€ y el del Aptus 2,50€… total 8,40€ y un rato muy agradable que seguro que nos hará volver.

Otro sitio mas que hemos probado. Es lo que tiene el fin de semana, que deja más tiempo libre y si encima no llueve aunque haga frío pues eso… que intentamos ir a sitios nuevos y luego contaroslo por aquí…
En esta ocasión decidimos tomar unas cañas en La Taberna de Gamboa.

Se trata de una taberna situada a espaldas del Ayuntamiento, mas concretamente en la calle Lepanto , junto a la calle Escudo del Carmen.

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Se trata de un bar no muy grande, cuidadosamente decorado, donde podemos desde tapear hasta pedir raciones
Nos recibe una barra no excesivamente grande que ocupa el ancho del local. Hay alguna mesa alta donde poder sentarse. La decoración clásica hace uso de elementos relacionados con el vino, encontrando además botellas en la parte alta a modo decorativo.

El bar en cuestión se encuentra en una de las zonas de la ciudad en las que en los últimos años se ha producido un repunte en lo que a la actividad hostelera se refiere, pudiendo ubicar en la zona multitud de sitios donde tapear y comer.
Así tenemos muy cerca El Pecado, Santo & Seña, El Retiro

Aunque como decía se presta una especial atención al vino, nosotros en primer lugar pedimos dos cañas.
Sevidas bien frías en copa, no pegaban quizá mucho con la temperatura que hacía en la calle.
Mientras dábamos un primer sorbo nos sirvieron la primera tapa.
No son a elegir, y en nuestro caso la primera consistió en unas rebanadas de pan tostado con aceite de oliva acompañadas por unas rodajas de ibéricos y jamón.

Dimos pronta cuenta de ella mientras el lugar se había ido llenando lenta pero continuamente. Nuestra mesa ya se encontraba rodeada de gente, lo que me hizo más complicado hasta pedir 🙂 .
Esta segunda ronda estaba compuesta por un Baigorri que me pedí yo y otra caña.
La tapa que la acompaño fueron dos cuñas de tortilla de patatas adornadas con pimientos morrónes.

Tanto el aspecto general del sitio, como la presentación y el servicio ha sido muy correcto, a la vez que la chica que nos atendió rápida y eficaz, pues aunque había gente, hasta el punto de salirse a la calle algunos, no tardaron casi nada en servirnos.

Y viendo como en la calle las temperaturas eran bajas, decidimos cerrar la noche en el mismo sitio.
Algunos huecos se habían generado ya en la barra, por lo que no estaba la gente tan apretada.
En esta tercera y última ronda, la bebida consistió en dos Baigorri.
La tapa en esta ocasión fue un plato de carne con champiñones y boletus que estaba francamente bueno.

El precio de cada caña era de 2€ y el de los vinos rondaba los 3€. 
No hicimos cuentas, aunque no deben ser difíciles de sacar y podéis hacéros una idea fácilmente, per el total rondaba los 15€. La verdad es que fuimos a probar y el sitio nos ha sorprendido gratamente, tanto por el ambiente como por la atención y el tapeo.

El viernes, si ese día de frío tremendo tuvimos el valor de salir a tomar algo.
Y nos pasamos a visitar La Casa de la Cerveza, de la que nos habían hablado bien, así que bien abrigados allí que fuimos.
Poneos guantes, bufandas y abrigos que nos vamos de cañas…

Es un establecimiento ubicado en la calle Buensuceso, una de las calles del Barrio de la Magdalena y perpendicular a a calle Casillas del Prats.

http://maps.google.es/maps?q=37.173792,-3.605626&num=1&t=w&gl=es&ie=UTF8&z=14&ll=37.174145,-3.605189&output=embed
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Muy cerca del restaurante mejicano o de la crepería, así que no tiene perdida.
Está, como su nombre indica, especializado en cervezas de todo tipo.

Al entrar, y recuperarnos un poco del frió encontramos un local espacioso, con forma alargada.
Unas mesas ocupadas por la clientela en ese momento nos dan la bienvenida. La decoración usa la madera y los elementos clásicos de una especie de taberna del oeste… o al menos a eso me recordó

Más adelante una amplia barra… pero nosotros optamos por una mesa. Nos atendieron enseguida. Tratando de un sitio especializado en cervezas ¿que íbamos a pedir? Optamos por dos cañas.

Mientras nos las servían estuvimos comentando algunas cosas con el dueño. Llevan abiertos desde julio y nos estuvo explicando como les iba. En eso nos sirvieron las tapas… teníamos curiosidad por saber que era, puesto que las tapas no son a elegir.

La primera fueron dos hamburguesas con pan a la plancha, completas y muy buenas.

Nos quitaron el hambre y el frío, todo sea dicho…No obstante, y viendo las horas que eran, y que no estaba la noche para andar por la calle, decidimos pedir otra ronda. Otras dos cañas, claro está…
Esta vez la tapa que nos pusieron fueron dos patatas asadas con salsa. Otra tapa caliente para ayudar con los fríos :-).

Dimos cuentas de ambas despacio, ya que era agradable la estanca. Además, la música que tenían puesta, ochentera y con grandes clásicos, nos llamó la atención y gustó especialmente.

Llegó así la hora de pagar y tuvimos otra agradable sorpresa… la cuenta. El precio de todo, las cuatro consumiciones fue de 6,80€. Cada una salía a 1,60€, que viendo los precios hoy día, lo considero muy bueno.

En resumen, un sitio agradable donde descansar, probar unas buenas cervezas y disfrutar de unas buenas tapas junto con un trato agradable.

Por cierto, tienen página en Facebook.

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